jueves, 29 de diciembre de 2011

Adiós 2011, feliz 2012!

"Top 10 2011 es un carnaval de blogs iniciado por AmorMaternal.com cuyo propósito es reunir los mejores artículos de la blogosfera maternal publicados durante 2011 en castellano. La temática del carnaval engloba el embarazo consciente, el parto natural, la lactancia materna, la crianza respetuosa, la psicología, el uso de portabebés ergo, la ecología y demás temas afines."
Top 10 2011. Los mejores artículos de la blogosfera maternal. Amor Maternal

Aquí va nuestra aportación... Como llevamos muy poquito en la blogosfera, no llegamos a 10, ja! Pero casi... 

  • Nuestro parto ... De lo imporante del empoderamiento de la mujer en el parto aún en circunstancias complicadas como una cardiopatía congénita.
  • Nuestra lactancia  ... Vamos, mujeres, aunque no esté fácil podemos hacerlo si queremos!

Para nosotros esta recopilación es muy especial porque este blog ha nacido este año y es un buen resumen de lo que ha sido nuestra vida en el año más intenso de todos. Hemos vivido los momentos más duros y también los más maravillosos, desde luego este 2011 no caerá en el olvido...

La familia Garrapata os desea un feliz 2012, lleno de vida, amor, ilusión, risas y nuevos proyectos. Para nosotros va a ser un año muy especial, con nuestro enano aprendiendo a andar y a hablar, y grandes cambios, con una mudanza a la vista... nos vamos al campo! Por fin se va a hacer realidad uno de nuestros sueños, nos acercamos a la montaña, a la naturaleza, a la vida... Un beso a todos!

lunes, 19 de diciembre de 2011

Nuestro parto

Este es el relato de mi parto, de nuestro parto. Estábamos ingresados desde el día anterior, el relato del final del embarazo está aquí.

Después de casi toda la noche en vela, un rato antes de las 6 intento ducharme, un poco de calorcito en los riñones no me vendrá mal, seguro que es que por la tarde no había agua caliente pero ahora sí… vaya, pues tampoco… Así que nada, vuelta a ponerme el camisón y a esperar.

A las 6 en punto, viene Carmen a buscarme, tan cariñosa, cojo las cosas, empiezo a empujar la pelota por el pasillo, llorando. No quiero una inducción… Incluso a ella se le humedecen los ojos y me ayuda con la pelota. Javi nos sigue con mi bolsa de “basura” y todos los demás bártulos, parece que vamos de mudanza.

Me recibe Juan Luis con una sonrisa cálida y un abrazo, pude hablar con él unos días antes y contarle mis desvelos. No puede ser más cariñoso explicándome cómo va a ser todo. Me enchufa el gotero a la vía que llevo puesta desde ayer y que vaya noche me ha dado… Lo deja al mínimo. Vamos poquito a poquito. Muy despacito, a ver qué tal… Siempre tranquilo, siempre sonriente, siempre respetuoso. Ha conseguido arreglarlo para ser él quien me reciba esta mañana, no puedo estar más agradecida. La auxiliar, Magda, otro amor que me cuida hasta el cambio de turno. Me dice que vamos a empezar con monitorización externa, que no me van a romper la bolsa directamente y respiro hondo, el latido de mi peque se registra bien así que vamos a ganar otro ratito juntos…

La cosa va despacio, ya empiezo a notar contracciones, empiezan a ir más seguidas pero son muy flojitas. Les agradezco que sigamos poco a poco. Me preguntan por la luz, yo prefiero estar a oscuras así que bajamos la persiana y no hay inconveniente. Al pasar las horas amanece y se hace de día pero yo sigo a oscuras, en mi cuevita. La sala es cómoda y silenciosa. Javi y yo estamos solos casi todo el tiempo, sólo a veces entran a ver qué tal.

Poco a poco van subiendo el gotero, pero muy despacito, yo voy encajando muy bien las contracciones, que cada vez son más seguidas y un poquito más fuertes. No quiero que me haga por ahora ningún tacto y no me lo hace. Cada una de las olas la respiro relajada, hasta que pasa. Me siento cómoda en la camilla con el respaldo medio incorporado. Tengo allí la pelota, pero estoy tan a gusto con la música y los ojos cerrados en la cama, en mi mundo. Javi es el que se entera de todo, habla con ellos y luego conmigo al oído.

El corazón de mi pequeño va bien. Sólo al principio hizo un extraño pero desde entonces va perfecto. Está aguantando la oxitocina como un campeón, él que estaba ahí tan a gustito…

Después de unas horas cambia el turno. Digo adiós a mi ángel de la guarda y saludo a quien será la matrona de mi parto, Cristina. Gracias Cris, te lo digo otra vez y nunca serán suficientes. Que buen ojo tuvo mi hermana. Ella supo qué necesitaba yo, y ahí estabas tú… La mezcla perfecta de empatía, asertividad, calidez, cercanía, y humor. Nos presentamos, me das espacio para hablar de cómo me siento, de lo que necesito, de lo que espero, tú escuchas. Me siento tranquila, confiada y capaz.

Sigo en mi nube, respirando las olas que van y vienen. La música que me relaja, a tope en los cascos, no oigo otra cosa, no veo otra cosa porque tengo los ojos cerrados. Para mí sigue siendo de noche aunque hace rato que ha amanecido. Las contracciones son ya fuertes, pero las respiro despacio como me enseñaron Sandra y Pilar en el taller de hipnonacimiento y tranquilamente van pasando. El gotero de oxitocina ya no está al mínimo, pero las voy encajando. No sé qué hora es. Estoy en mi planeta parto.

A ratos me despejo, a veces me apetece desconectar, otros ratos me apetece reír, con Cristina y con la nueva auxiliar, Azu, tan cariñosa también, es fácil. Mi hermana, entra de vez en cuando, mira el monitor, me sonríe, todo va bien, su cara me da confianza. Javi me acompaña todo el rato, me acaricia, me susurra palabras que me dan ánimo, somos un equipo…

Una pandilla de 3 gines entran de vez en cuando en tromba, rompiendo este hechizo. Mujeres, para más inri. Dos de ellas estudiantes, para empeorar el panorama, (estas son las gines de la próxima hornada… puf, mal vamos). Necesitan hacerme saber que están ahí, sacarme de mi burbuja. Hablando alto, sin cuidado, como en la cola del supermercado. Las colgaría de un pino o de la percha del gotero. Caras arrugadas, esto va muy despacio… ( no nos olvidemos que el expulsivo será en quirófano con los gines y estamos a viernes a mediodía…) “todavía no está rota la bolsa?” dice delante de mí… “hay-que-romper-la- bolsa”. Esta frase iba a caer en cualquier momento, y yo, en vez de sentir miedo, siento agradecimiento a mi matrona por haberme dejado disfrutar de mi bolsa intacta todo el rato que ha sido posible. Y sin embargo, es así de triste. Que estando todo bien, que estando la monitorización bien, el corazón de mi niño bien, yo bien, todo bien… hay un límite de tiempo. No puedes estar aquí todo el día, no tienes el tiempo que necesites para parir. No sólo te provocamos el parto antes de tiempo, sino que además  marcamos el ritmo y metemos prisas. Algún día esto pasará a la historia dentro del libro de “prácticas obstétricas obsoletas e irrespetuosas” y dejará de hacerse por protocolo en todos los hospitales. Algún día entenderemos que el cuerpo de la mujer es sagrado y tiene sus propios ritmos. Que el bebé que nace es sagrado y merece nuestro respeto en el momento más importante de su vida. Que sólo se debería intervenir en un parto si algo va mal, y este no era nuestro caso. Esto me pone triste, pero no me vengo abajo. Sé a lo que venía. Sabía que esto iba a pasar, en este lugar no iba a poner yo las reglas.

Así que cuando salen, y después de contarme tranquila y detalladamente en qué consiste lo que me va a hacer, dejándome llorar un rato para elaborar mi pequeño duelo, y tras esperar mi consentimiento, Cristina me rompe la bolsa. Aún con todo el cariño, me siento violada. Me duele. Es mi bolsa, nuestra bolsa. La membrana que aún protege a mi hijo, que no ha querido romperla todavía. Empieza a salir el líquido calentito en el que mi niño flotaba. Y cambio de monitor. Ahora ya interno. Una pinza en la cabeza de mi niño, varios cables me salen de entre las piernas. No puedo describir cómo me siento. Me retumba en la cabeza la idea de que este parto podría y debería haber sido respetado en sus tiempos. Que el corazón de mi niño estaba funcionando bien y sólo debería ser muy bien vigilado una vez fuera. Me da escalofríos con qué ligereza he oído hablar con anterioridad de la monitorización interna, y lo que realmente supone, una profanación de algo sagrado si no es absolutamente necesaria.

Sigo respirando las olas que van y vienen, cada vez más fuertes, ahora ya más fuertes, pero vuelvo a estar tranquila y van pasando despacio.... Sigo confiando en mí y en las personas que me rodean. Javi y Ana, Cristina y Azu. Se respira amor y tranquilidad en la habitación. Tengo muchas ganas también de ver a mi pequeño, tras estos 9 meses de sentirlo moverse dentro de mi tripa. Conocer ese codo, ese puño, y ese pie que sentía y hasta veía moverse. Conocer su carita. Mi Diego… ya falta poco…

De repente, viene una contracción que me parte, no la aguanto. No sé si será solo ésta o habrá más así... La siguiente es igual. Así no lo voy a aguantar, no necesito otra para saberlo, quiero la epidural. Cristina me hace un tacto, he llegado a 5 cm! Toda una proeza con la oxitocina en vena... Me acuerdo de Pilar y su hipnonacimiento, cuánto me ha ayudado… Todo es muy rápido, viene el anestesista, pinchazo certero, efecto al instante, la siguiente contracción ya no la noto.

A partir de aquí es muy distinto. Más difícil seguir en el planeta parto. Ya no duele. Ahora las contracciones las noto en el monitor. Cómo añoro mi parto soñado… Me cuesta permanecer presente en las contracciones, acordarme de mi bebé que él sí que las está sintiendo. Me distraigo fácilmente, estoy más de conversación. No me gusta. Y me da pena que esto se interprete como un avance para las mujeres. Sí, menos dolor, pero yo ya no estoy donde tengo que estar, acompañando a mi niño, ahora soy una observadora más… Vuelvo a colocarme, yo ya sabía a qué venía, ya sabía que esto iba a pasar, conocer la situación varias semanas antes del parto nos permitió venir con el duelo ya medio elaborado, aunque aún a ratos me revuelvo contra el sistema. Pero no me queda otra. Trago. Desde luego, vaya lección me trae este peque, con lo que me cuesta a mí tragar… Todavía no conozco la cara de mi nuevo maestro y ya me está haciendo aprender…

Tengo las piernas dormidas, ahora ya aunque quiera no me puedo levantar. Si tengo que hacer pis alguien me lo dice y me lo hace. Yo no siento nada. A veces noto la tripa dura en las contracciones, y no me duele, y pienso cómo mi pequeño sí las nota, intento acompañarle pero estoy como fuera…

Me preguntan que si quiero hablar con la pediatra, para saber qué va a pasar después… yo estoy en un momento delicado, no me encuentro con fuerzas, no quiero pensar en eso ahora… digo que no. Al rato me arrepiento, cómo no voy a querer?, claro que quiero saber qué va a pasar! Le dicen que venga. Cuando viene la doctora me explica escueta y fríamente (otra que faltó a las clases de Empatía y a las de Cómo hablar a una mujer que está de parto), y yo no estoy muy lúcida para hacer preguntas… no me entero mucho, bueno, que hagan lo que tengan que hacer… Además, con esa cara de vinagre no me resulta fácil pensar qué quiero preguntar… Después supe que la cara de vinagre era porque estaba contrariada por mi cambio de opinión… cachis!.

Poco a poco la cosa va avanzando… se acerca el momento. Aparece otra gine mirando el reloj y preguntando cómo va el tema, “habrá que ir yendo para el quirófano, no?” “Sí, falta un poco, ahora subimos…” Y con mirada cómplice alargamos otro ratito más… Cuanto más estemos en esta habitación, menos papeletas tendremos para la cesárea… Cuando nos quedamos solos los cuatro otra vez, Cristina me dice con una sonrisa: “Estas completa, vamos a empujar un poco”. No me lo creo… ya? “Sí, empuja un poco, ahora!, si empujamos aquí un poco habrá que empujar menos en el quirófano…” Ella y Ana me van diciendo cuándo empujar y cómo. Yo que había preparado mis respiraciones para este momento, las tengo que dejar a un lado y ponerme a empujar con todas mis fuerzas. Con la epidural y el cronómetro no me queda otra. Por lo menos vamos a intentar escapar de la cesárea…

Parece que la cosa marcha y ya se ve la cabecita de Diego, qué emoción… casi no me lo creo, lo voy a parir! Me voy a librar de la cesárea! Pregunto a Cristina si podrá no hacer episiotomía y con su cara me dice todo. Sabe que no la quiero y siento que a ella le va a doler hacérmela. Pero con la dilatación exprés y las prisas que habrá en el quirófano ya sin monitorización me temo que va a ser imposible. Y así es como me llevé la episiotomía de regalo, trato de verlo como un mal menor aunque a día de hoy, casi 9 meses después aún la noto a veces. Trato de integrar esa tristeza en el maremágnum que me abarrota la cabeza en esos momentos… Voy a ver la cara de mi pequeño, vamos a saber cómo está, va a empezar una nueva vida para nosotros y va a empezar en un contexto muy difícil, en un box de neonatología… al lado de todo eso, en ese momento la episiotomía casi no es nada y sin embargo, de todas esas cosas es la única que sigue hoy conmigo… Mi herida de guerra. Una cicatriz mi pequeño y otra yo. Una herida física ya cerrada y una herida emocional que va sanando poco a poco, que cada vez que escribo duele un poco menos…

Me montan en una camilla y tapada recorro el camino que lleva al quirófano. Todo el mundo me saluda al pasar por el control, me sonríen, me animan, todos ahí fuera están al corriente de todo… siento toda esa energía que me da ánimos, estoy en una nube… Pasillo, ascensor, pasillo, empiezo a ver gente con batas blancas, verdes, rojas, esto debe ser el quirófano, sólo les veo los ojos, me miran expectantes al pasar, me cambian de cama, me quitan unos cables, me ponen otros, al principio hay mucha gente pero al rato ya solo quedan unos poquitos. Alguien les ha pedido que no se armara mucho jaleo y debe de haber menos de lo habitual. Cristina y Ana ya están con sus gorros para terminar el parto, la gine ha dicho que lo podían acabar ellas y en silencio se lo agradezco. Y también le agradezco que haya dejado que Javi pase conmigo al quirófano.

Dentro del estrés del momento me siento bien. Me siento tranquila. Mi pareja y mi hermana están conmigo en este momento. Voy a poder hacerlo aunque no esté en mi casa en mejores circunstancias, voy a necesitar ayuda pero la voy a tener. Me van a ayudar. Reconozco los ojos de una de las gines que se quedan, de una de las consultas, una chica muy agradable y pienso que es una buena señal.

Me vuelven a decir que empuje. Ya no tengo la epidural puesta pero sigo sin sentir nada, no sé qué está pasando al otro lado de la tela, sólo hago lo que me dicen. Empuja ahora! Un gine se apoya en mi tripa y empuja a la vez que yo. Al final un buen pack, Kristeller incluida. Y sin embargo, no me molesta. En realidad es que no siento nada. Estoy agotada de empujar sin respirar. Pero ya no falta nada.

Después de unos empujones más, es mi hermana quien recoge a Diego y me lo da. No puedo describir lo que sentí en ese momento. Mi hijo! Lo había parido! Mi tripa estaba intacta. Era tan bonito, tan tierno, tan vital, tan fuerte… mi campeón. Con su corazoncito a la remanguillé dándome lecciones desde antes de nacer… Lo tuve cogido mientras cortaban el cordón, unos segundos, muy pocos, hasta que se lo llevaron. No podía dejar de gritar “pero qué bonito es!, qué bonito es! Mi niño, qué bonito es!!...qué bonito es!!! Qué bonito es! Que-bo-ni-to-es!”


Con un nudo en la garganta y los ojos abarrotados de lágrimas me venían a la cabeza las monstruosas imágenes que me había imaginado cuando nos hablaban de las “otras posibles patologías asociadas a la cardiopatía que no se descartan y se verán al nacer” y no podía parar de gritar “pero qué bonito es!!”

Se lo llevaron para observarlo en la habitación de al lado (y no podrían haberlo hecho allí conmigo? Aún me lo pregunto…) Al ratito, pude tenerlo en mis brazos unos minutos más. Alguien me lo trajo ya sin su grasita, colorado de haber sido frotado, de haber llorado, y me lo puso encima y mi niño se calló. Sabía que estaba con mamá. Pero aquello duró un par de minutos a lo sumo, porque otra vez se lo llevaron, y esta vez estuve sin verlo ya mucho tiempo, aquí empezaba nuestra separación obligada. Era necesaria una observación, aunque sigo pensando que se hubiera podido y se puede hacer mucho menos dramático para los dos si se quisiera. Menos doloroso. Menos antinatural. Claro que con una cardiopatía la excusa está fácil. Y si no, siempre está la de que no hay infraestructuras, no hay espacio… muchas barreras mentales que romper aún…

Pasé la siguiente hora de vuelta en la habitación, pero ahora sola y vacía. Seguía llorando de emoción y de tristeza, no tenía a mi niño en brazos, no estaba mi pareja para acompañarme en ese momento tan duro, no podía hablar con nadie. Las persianas subidas, de repente era de día, de repente había luz, eran las 5 de la tarde, la habitación parecía otra. Yo ya sabía que esto iba a ser así y que iba a ser duro pero eso no me aliviaba. Cogí un cuaderno, y, aunque la mano me bailaba aún del esfuerzo, conseguí escribir y me salió esto:


Continúa aquí

Pero no quiero dejar de agradecer aquí a todas las personas que hicieron que me sintiera apoyada, que me animaron, que me respetaron, que me ayudaron, que me sonrieron...

A Ana, gracias por acompañarme a pesar de nuestras dificultades y por todo lo que te esforzaste en que yo tuviera un parto lo más parecido posible a lo que quería, hablando con todo el mundo y rodeandome de personas cariñosas...
A Cristina y Azu, Juan Luis y Magda, por vuestro cariño...
A Patri, Sara, Carmen, Asun, a todas las compañeras de mi hermana que siguieron toda la historia y echaron un cable ese día desde la retaguardia...
A todas las personas del servicio de preparto, del paritorio, y del quirófano que pusieron su granito de arena ese día.
A Anabel, porque no pudo ser pero habría sido maravilloso. Y por esa sonrisa que me encontré por sorpresa cuando iba en la camilla para el quirófano y me dio tanta fuerza...

sábado, 10 de diciembre de 2011

A la luz de la risa de las mujeres



Canto a las mujeres, que como las lobas
bailan y aúllan a la luna.
Juntas y salvajes van por las montañas,
Van en libertad y son hermanas.

Recogiendo todos los logros de nuestras antepasadas,
continuando con conciencia y usando nuevas palabras.

Es el momento de alcanzar los sueños,
es hora de regalarnos risas,
de esas que nacen de muy adentro
y que se expanden a toda prisa.

Y que rían con nosotras los nuevos hombres del mundo
que se inventan, como nosotras, para poder andar juntos.

Sentimos lo sagrado habitando nuestro cuerpo,
que es el cuerpo de la tierra misma.
En cada fase de nuestros ciclos
abrazamos con amor la vida.

Y que vivan con nosotras los nuevos hombres del mundo
que se inventan, como nosotras, para poder sembrar juntos. 

Gracias, Rosa Zaragoza!

viernes, 2 de diciembre de 2011

Me han regalado unas flores! :)

Hoy dando una vuelta por la blogosfera me he encontrado con un ramo de flores que con mucho cariño me regala Cocolina de Buceando en mí, gracias nena! Qué alegría!


Lo recojo con mucha ilusión y para eso tengo que pasarlo a otros 10 blogs que no lo tengan así que con el mismo cariño yo sigo repartiendo flores!

- Para Nuria de Zacatrascas, mi regalito de hoy, en un día taaaaaaaan especial, enhorabuena guapa!!! Qué emocionante  conocer ese positivo! Hoy me he despertado varias veces acordandome... qué alegría! Unas flores para tí! Gracias por compartirlo conmigo, me siento muy afortunada...

- Para Derya de Mamasquemiman, porque me gusta mucho lo que escribes y te siento muy cercana... yo creo que nos gustan las mismas cosas! :)

- Para Eleycia de Cuando llegó Lucas, por tus ánimos, gracias bonita!

- Para Erika de Alma de Doula, hermana, porque me encanta lo que escribes, siempre me hace pensar y remover y aprender... gracias!...

- Para Virginia de Mamá Guapa, porque me ha ayudado mucho leer la experiencia de tu maternidad con una cardiopatía, y me ha dado muchos ánimos para enfrentarme a la mía...

- Para Magia de Crianza Corporal, porque siempre me siento identificada con lo que escribes, y lo escribes taaan bonito... Ya sé que andas out, pero me acuerdo de tí y te echo de menos!

- Para Myriam, de en minúsculas, por subir al K2 y por tu entrada "porqué doy de mamar?" que cada vez que la leo se me saltan las lágrimas de emoción...

- Para Mar de Soy mamá, soy persona,  porque somos de la misma Tribu! ;) y para decirte que lo estás haciendo muy bien! ánimo guapa!

- Para Diana de Hoy en mi ventana, te mando unas flores para animarte después de una mala racha... y feliz cumplemes!

- Para Mireia de Mama, mimos y más, porque me encanta ver cómo avanza tu pequeño y ver lo que hará el mío dentro de un mes! :)

- Para Sarai de El blog de Sarai Llamas, porque me haces reír con tus entradas, y porque tu blog es lo más! ;)


Un beso a todas!

domingo, 20 de noviembre de 2011

El embarazo, tercer trimestre

Para el tercer trimestre (el primer y el segundo trimestre se pueden leer aquí), ya habíamos podido hacer el cambio y empezamos a ir a Puerta de Hierro.

Primera consulta, eco de 34. Parece que todo bien, el riñón por fin está bien después de varios meses con el susto, bueno, “vaya cabola tiene este niño” me dice el gine y también tiene los huesos un poco cortos… (ein?). Mira, parece normal, pero mejor que te vean con más detenimiento… (uf, ya empezamos…) Me dan cita para otra eco en 10 días a ver qué pasa con esos tamaños… Me paso los 10 días cagándome en todo, por qué me pasará esto, paso de preocuparme, eso se lo dicen a todas, que si las cabezas grandes… pregunto en el parto es nuestro y las chicas me relajan, Manuela me cuenta su historia parecida, todo parece normal, no vamos a preocuparnos de momento…

Después de los 10 días, se nos cayó el mundo encima. Empezó la pesadilla… Fuimos a la eco con otro gine muy majo en Puerta de Hierro. El caso es que antes de entrar, le digo a Javi, ya verás cómo todo lo que tenía está bien... sólo espero que no les dé por sacar alguna cosa nueva... Pues efectivamente. Toda la eco fue muy bien… hasta el último momento… de repente, se pone a mirar el corazón con lupa... horror... Ya llevamos media hora de eco, el tío cuchicheando con el de al lado, "ahora te lo explico", yo ya de los nervios viendo desde hace un rato el corazón en la pantalla... 3 cuartos de hora ya... Por favor, llama a la doctora nosequé, que lo mire también... 5 personas mirando la pantalla además de nosotros... joderr... mira te voy a dar hora para una eco con la cardióloga infantil... Total, que ahora tiene algo en el corazón, "bueno, tranqui, esto es operable"... operable???!!? a mi niño lo van a tener que operar del corazón?? El corazón? No puede ser! El tembleque y el llanto iban a más por momentos… Mira, te tengo que hacer la eco vaginal porque desde aquí no le veo la cara. Uf, preferiría que no, la verdad… Es que tenemos que descartar algunas cosas… Con el corazón en un puño y las piernas bien cerradas, me vengo abajo… no me queda otra que abrirlas. Me siento como violada, y eso que lo está haciendo con cuidado. Al final tampoco se ve, se ha debido volver a girar (no me extraña, pobrecito mío, está harto mi pequeño, llevamos una hora de ecografía), así que no ha servido para nada. Bueno, parece que puede ser algo del corazón, habrá que ir descartando otras malformaciones porque “estas cosas no suelen venir solas”… Mi cara es un cromo. Miro a Javi, está conmigo, pero… ahí estoy yo sola en la camilla y en eso no me puede sustituir, me hubiera gustado escaparme… Siento a mi niño moverse y no puedo con la angustia.

Con el alma en un puño y la cara hinchada salimos y vamos a hablar con el jefe de obstetricia del hospital con quien habíamos quedado para hablar del plan de parto. Nos recibe un ginesaurio. Primera frase: claro, comprenda que con esto de la cardiopatía se pasa a alto riesgo y ya todo esto que pones aquí no tiene sentido... vamos que ni lo archivamos... ala otra vez a llorar. Le digo, pero no será incompatible, no? O sea, intervenciones las necesarias y si hay riesgo pues más, pero..., sigo queriendo la mínima intervención posible, estar acompañada todo el rato, no inducción si no es realmente necesario... nada, cerrazón total, bloqueo paternalista, quieren carta blanca... A la angustia se va sumando el cabreo. Comprende que tu hijo y tú sois lo primero... (ya, oiga, si yo no digo que no, faltaría más, qué se piensa?) ... En fin, salgamos de aquí por patas. Mañana tenemos que volver a otra ecografía con la cardióloga.

La noche, toledana, y por la mañanita otra vez en el coche con el corazón encogido.

Ya entro en la consulta llorando. La cardióloga que nos atiende, un amor. Otra hora de ecografía que me paso sin querer escucharles, con los ojos cerrados, autohipnotizada con la música en los cascos a todo volumen, la canción ha debido dar 100 vueltas, sólo por eso ya valió la pena el curso de hipnonacimiento. Llegué a quedarme dormida incluso. Después de una hora de ecografía, nos lo confirma: malformación cardiaca. Es como un jarro de agua fría. Nos cuenta con detenimiento en qué consiste, nos lo dibuja, nos anima… pero yo ya no escucho nada, solo miro a Javi, estoy como drogada. Lo ha llamado tetralogía de Fallot, algo de eso leí anoche en internet y no pintaba bien... Operación de corazón a los pocos meses de vida de mi pequeño. Se me cae el mundo encima. No se descartan otras malformaciones óseas que se sabrán cuando nazca. Toma. Puede estar relacionado con lo de la cabeza grande y los huesos cortos. Buf… La palabra enanismo que ha querido casi descartar resuena en mi cabeza y hace eco. Nos dice que ese parto ya no lo podemos llevar allí, nos vuelven a derivar a la Paz, el lugar del que habíamos huido buscando un parto respetado. Otro jarro de agua fría. Adiós a nuestro parto soñado. Ahora somos esa bomba de relojería.
 Así nos quedamos, hechos polvo... intentando digerir todo lo mejor posible... De repente todo ha dado una vuelta de campana... Tardamos varios días en recomponernos. Después de muchas vueltas, decidimos que al final iremos a la Paz, priorizando el servicio de cardiología infantil que necesitará nuestro pequeño, y que en este momento es lo prioritario, muy a mi pesar, ya que el parto va a ser duro... ese es mi duelo ahora. Lo del corazón ya no me preocupa tanto, sé que estaremos en las mejores manos. Lo del parto, es lo que se me está haciendo ahora cuesta arriba... Tengo que trabajarlo mucho, los miedos, la relajación, la confianza en que la gente que me cuide lo hará con cariño... en fin, nos quedan unas semanas complicadas. Y luego, pues un año también complicado de miedos, pruebas, operaciones, revisiones... Parece ser que esta operación suele ir bien después... 

Llamamos a la comadrona que iba a atendernos el parto en casa y le contamos el cambio de planes. Aunque después siguió visitándonos y apoyándonos hasta el final, ya no podríamos tener el parto que llevabamos tiempo preparando con ella y tuvo que venir a casa a por la maleta con todo lo necesario que ya estaba preparada...

Está siendo duro pensar en lo que este cambio implica de cara al parto. Me tiene asustada, porque de la cardiopatía, una vez digerida la noticia, poco más podemos hacer que ponernos en manos de los mejores profesionales... Me dicen que mi parto puede ser normal, pero también que será de alto riesgo y que será probablemente intervenido, y eso me da mucho miedo. Toda mi concentración ahora está en enfilar ese miedo y no dejar que me coma, pero me está costando mucho. Y por último, se me junta con que además de la cardiopatía han salido otras cosas raras en las ecos, que pueden no ser nada y pueden ser cosas muy gordas, y sobre esto sólo tenemos un mar de incertidumbre por ahora que nos complica aún más las cosas pues solo se verán cuando nazca...

La situación me está resultando terrible. Yo soy fuerte y sé que lo superaré venga lo que venga, pero ahora mismo estoy en el hoyo, bajo mínimos, súper sensible, cada cosa que oigo me asusta, vivo en una montaña rusa. Las pesadillas están invadiendo mis noches. No me atrevo ni a estar sola porque ayer pasé sola una hora y me fui a la mierda, me pasé la tarde llorando y hasta que me acosté y tras una sesión de mimitos no dejé de temblar. Así que aquí estoy organizando un cuadrante para no dejar ni un solo hueco de estar sola en toda la semana.

Nos llamó el gine de puerta de hierro, que había llamado a la Paz a ver si quedaba algo de líquido de la amnio (horror, el fantasma de la amnio volvía a la carga…), y sí que había, y ya habían podido utilizarlo para nuevos análisis y descartar algunas cosas, aunque otras no se sabrán hasta que nazca… Nos dan la próxima consulta en cardio en la Paz a los pocos días. 

Otra ecografía de una hora en cardiología infantil en la Paz. Odio las ecografías, menos mal que iba a hacerme pocas, pues toma dos tazas, ya he perdido la cuenta y ya llevo varias de más de una hora y las que quedan. Diagnóstico confirmado: cardiopatía congénita. Lo próximo será otra eco! En ginecología. Buf, estoy hasta las bolas ya. Esto es una montaña rusa, entre sentir a mi pequeño decirme que todo está bien con sus pataditas, yo me siento físicamente mejor que nunca, no quiero que esta sensación de sentirlo moverse dentro de mí acabe, y a la vez tengo tantas ganas de verlo, me vienen a la cabeza imágenes de mi parto soñado… y por otro lado, de camilla en camilla, quiero desaparecer, quiero que otro pueda estar en mi lugar algún rato, quiero que se acabe la pesadilla, no me creo que me encuentre otra vez dentro de este edificio que ya odio y esto no ha hecho más que empezar…

Ese mismo día, justo después de salir de cardio nos vamos a gine, otra eco larguísima. Se dan el relevo mientras mi pequeñín y yo nos comemos otros tres cuartos de hora de ecografía. Por el momento se han terminado las pruebas (al fin!).

La cardiopatía de Diego es una Tetralogía de Fallot. Su corazón tiene varias lesiones que requieren una corrección quirúrgica cuando nazca. Sí, una operación a corazón abierto… Es complicada, así que si el niño aguantara bien, será preferible esperar a que tenga unos meses para hacerla. Mientras él está en mi tripa, la sangre le llega por el cordón, con lo que mientras esté aquí dentro no hay de qué preocuparse. Una vez nazca, requerirá una valoración exhaustiva para ver cómo está todo. A priori el parto podría ser normal, pero lo cierto es que en estas situaciones nadie querrá jugársela, así que a la mínima pues ya sabemos…

El resto del embarazo lo terminamos de llevar en la consulta de alto riesgo. Con una gine agradable pero que no es de nuestro estilo. Bastante bien lo llevamos (ella y yo), a estas alturas.

Tienes ya contracciones? No (Vaya que si tengo…). Te hago un tacto para ver cómo estás… No, mejor no. Bueno, ya sabes que si no te pones de parto tendremos que inducirlo. (Pero qué poca confianza en nuestros cuerpos, madre…). Bueno, pero esperamos, no? Hasta la semana 42 está bien esperar… No, aquí lo máximo que damos es 41+3. Ya, pero yo igual prefiero esperar. Bueno, ya lo vamos viendo, cariño, si yo entiendo que tú prefieres que sea sin inducir, pero es que si esperamos más, ya sabes, luego hay problemas, muchos disgustos, hay niños que nacen muertos… ALA, venga metamos miedo… Ten en cuenta, que siempre es mejor que tu parto sea un martes que está toda la maquinaria hospitalaria a tope, que un domingo que sólo están los de guardia… (que va, esto no es presión psicológica…) Bueno, ya vamos viendo, le digo. Ya iremos arañando días como sea. Tengo el convencimiento de que mi fecha de parto es 3 o 4 días más allá de lo que me dicen, porque mi regla es de 31 días y no de 28, pero aquí lo único que cuenta es “la-fecha-de-tu-última-regla”. Es complicado regatear en una consulta de "alto" riesgo…

Las semanas van pasando. Cada visita, dos horas de espera en una sala con asientos duros, consulta de 5 minutos, túmbate, para qué, para un tacto, para qué, para ver cómo estás, pero si no estoy, bueno pero lo vemos, no quiero, que no quiere… bueno que no quiere, a la próxima sí, eh? Y a la próxima vuelta a empezar con el bucle…

Yo me siento increíblemente bien físicamente. Estoy ágil, me siento guapa, noto a mi niño moverse contento, nada hace parecer que algo vaya mal… Pero andamos alicaídos y algo nerviosos. Cada día que pasa se acerca más el fantasma de la inducción. Sabemos que el parto que tendremos no es el que soñamos, pero también sabemos que lo estamos eligiendo. Es una pena que tenga que ser así, es una pena que una cardiopatía te obligue a vivir un parto y un postparto tan duros cuando no tendrían por qué serlo tanto. Voy teniendo contracciones desde hace varias semanas, pero nada hace pensar que el parto sea inminente.

Me citan en monitores. Ni rastro de contracciones de parto. Voy varias veces. Uy, 41 semanas? Te quedas ya hoy, no? Pues no, me voy a casa. En la última consulta me dice la gine que no hay tu tía, que me daba hasta el martes, y que lo alargamos hasta el jueves pero ni un día más (41+3, ya me han hecho el lío). Me da miedo no presentarme porque entra el fin de semana y me han metido mucho miedito. Paso varias noches con contracciones muy seguidas, me gustan, me ilusionan, pero cuando me levanto por la mañana se paran… qué pena… animo a mi peque a salir pero me siento mal metiéndole prisa…

El jueves me dicen que vaya a primerísima hora. Me levanto sin prisa, no quiero correr, bastantes nervios tengo ya, lo dejamos en casa todo preparado para nadie sabe cuando… Me planto en el hospital a media mañana, llorando a moco tendido, me recibe mi hermana con un abrazo y hace ella las gestiones.

Las compañeras de clase de mi hermana siguen la historia  de cerca y echando una mano aquí y otra allí... gracias chicas!
 
En urgencias, me recibe Sara con mucho cariño. Me cuenta que si me van a inducir, si quiero, me puede hacer una Hamilton para ver si arranca el parto. No me lo puedo creer, me lo voy a llevar todo… Reniego de todas estas intervenciones, pero realmente si voy de cabeza a la inducción y hubiera alguna posibilidad de desencadenar el parto… le digo que sí. Me lo hace con mucho cuidado. Pasamos a la habitación de al lado y me toma los datos. Me planto el pijama hospitalario “super-glamuroso” mientras recuerdo aquello del empoderamiento de la mujer que va a dar a luz, y una bata de papel mientras meten toda mi ropa en una bolsa de basura…. (nadie habrá pensado en lo humillante que es todo esto?)

Me pasan a preparto. Una habitación para mí sola, con ventana a una pared gris. Inflamos la pelota, damos paseos, alguna contracción suelta… pero nada. Allí conocí a Patri, mi Patri, qué ilusión cada vez que la veía aparecer... A las 16h, me dice una gine que prefieren hacer mi parto por la mañana, así que voy a dormir allí y a las 6 de la mañana me llevan a inducir. Lloro. Un día más… pero sigue sin ser nuestro momento… Mañana es viernes y se avecina el fin de semana así que de ahí no paso seguro. En ese día conozco a algunas matronas de allí, personas maravillosas, Carmen me ayuda a prepararme para una ducha que finalmente no me doy porque no hay agua caliente!! Me parece increíble pero es así… Le decimos al auxiliar que paso del enema. Seguro? Seguro. Cara de sorpresa… no debe ser común.

En uno de los paseos por el pasillo, me asalta una señora de una habitación de al lado y me dice que qué suerte tengo con esa tripa, que a su hija le han tenido que sacar el niño muerto. Joder. También la señora qué poco oportuna... podía haber elegido a otro para desahogarse...

Mi hermana consigue que dejen que Javi duerma en la cama de al lado que está vacía. Al final sólo consigo dormir un par de horas, el resto, aunque anestesiada con la música en los cascos, no puedo dejar de pensar en mi niño, en lo bien que está en mi tripita, en lo bien que me encuentro yo físicamente, no quiero ir a esa inducción, pero me han metido mucho miedo. Sé que nos pondríamos de parto en algún momento pero aquí no confían en mi cuerpo y en mi bebé, somos “esa” bomba de relojería... Y nos ponemos en sus manos, estoy cansada, y aún queda mucha pelea por delante... 

domingo, 6 de noviembre de 2011

Conciliación real YA!


Conciliación Real Ya se inició a raíz de la preocupación que una madre plasmó en su blog por no poder compaginar adecuadamente su vida laboral con la personal y familiar, sobre todo con su faceta de madre.
A partir de aquí surgió un movimiento casi espontáneo que reunió a tantas otras familias que sentían lo mismo que esa madre bloggera, ese mismo "nudo en el estómago".

Así, hace poco más de un mes, nacía en las principales redes sociales un proyecto para trabajar propuestas concretas relacionadas con la conciliación laboral y familiar, Conciliación Real Ya.

Esta plataforma reunió en menos de dos semanas a más de 800 seguidores en facebook y a más de 500 en twitter. Viendo que es necesario un lugar virtual de encuentro común, el trabajo que se ha realizado hasta el momento y el que queda por hacer, que aún es mucho, se va a ir recogiendo en una página web propia, www.conciliacionrealya.org.

Este espacio virtual nace para recopilar y ordenar las ideas, peticiones, información y documentación necesarias para materializar una propuesta realista que permita conseguir en nuestro país una conciliación beneficiosa no sólo para las familias, sino también para las empresas y para toda la sociedad.
Seguimos en facebook y en twitter, pero ahora se abre una nueva ventana al mundo, para que cada vez seamos más los que peleamos por la verdadera conciliación, por una Conciliación Real Ya. Si quieres, puedes ayudarnos, ¡te esperamos!

martes, 1 de noviembre de 2011

Carcajadas


Bueno, la verdad es que al principio hemos estado muy angustiados, hemos llorado mucho, hemos pasado muchos nervios, muchos enfados con el mundo, muchas peleas... pero este niño es maravilloso y todo eso lo compensa con creces...
Va por la vida sonriendo, a todo, a todos, sonrisa por aquí, sonrisa por allá... y de vez en cuando nos deleita con momentos como estos... No quiero dejar de compartir este par de videos con vosotras! Estoy segura de que le puede cambiar el día a alguien... :)

  

Y aprovechando la entrada, hago una reflexión... porqué tengo que escuchar tantas veces que porqué lo llevo tanto encima, que me va a doler la espalda, que porqué no usamos más el carrito, que ahí no puede ir cómodo, que qué horror que lo metamos en la cama con nosotros, que luego no va a haber quien lo saque, que cuánta teta, que se va a acostumbrar.... acostumbrar a qué, a SER UN NIÑO FELIZ? Porque eso sí, luego también no paro de escuchar que qué niño más rico, que qué sonriente, que qué despierto...  porqué les costará tanto hilar una cosa con la otra?? Se pensarán que es casualidad?

sábado, 29 de octubre de 2011

Mi primer premio!

Qué emoción! No sabía todo lo bueno que traería cuando empezamos este blog para dar salida a todo el torbellino de emociones que vivimos en nuestro embarazo y los primeros meses de nuestro bebito...  y resulta que he conocido una nueva tribu, que ha pasado a ser uno de mis mejores apoyos... me ha encantado conoceros, sentir el apoyo, el acompañamiento, las inquietudes compartidas, los ánimos... mi nueva tribu 2.0, estando lejos estamos taan cerca...

Gracias chicas, y gracias Carol por este premio... no te imaginas la ilusión que me ha hecho, hasta se me han saltado las lágrimas al leerlo! Lo recojo encantada!


Así que tengo que hacer tres cositas:

1. Poner mis 3 canciones favoritas... Ahí van tres canciones que me gustan mucho:

- Jason Mraz: Life is wonderful. Me gusta cantarla, y el chiquitín se queda frito al instante... será porque ya la cantaba cuando estaba en la tripa... Y además, porque es una frase que yo le decía mucho cuando estaba en el hospital, temiendo que no quisiera luchar porque no sabía que la vida era mucho mejor que lo que vivió dentro de aquellas cuatro paredes que fue lo único que vio hasta que tuvo 3 meses...



- Ismael Lo: Tajabone. Esta es otra de nuestras nanas perferidas...



- Dire Straits: Sultans of Swing. Esta es una canción que me pone de muy buen humor, me encanta!



2. Contar un sueño...

Pues llevo tiempo soñando con vivir la experiencia de tener un hijo, y ya se ha hecho realidad en parte... Hoy soy más feliz que nunca con mi chiquitín, y el embarazo lo disfruté a tope, me sentía mejor que nunca en todos los sentidos, sintiendo cómo iba creciendo y moviéndose dentro de mí...

Sin embargo no todo fue como soñaba... al final del embarazo la noticia de una cardiopatía nos cayó como un jarro de agua fría y el final del embarazo fue terrible, el parto completamente al revés de como lo habíamos preparado y los primeros meses de Diego una tortura de incubadoras, biberones, separación, normas, horarios, reclamaciones, enfrentamientos con el personal, lucha por nuestros derechos, con operación de corazón incluída.

Ahora disfruto a más no poder con mi pequeño, he cogido una excedencia para no perderme ni un minuto, pero sigo soñando con el parto que no tuve, y con esas sensaciones de los primeros momentos que nos robaron. Hoy quiero seguir escribiendo aquí para liberar todo aquello, y poder disfrutar de un próximo embarazo sin miedos, con ilusión, con todo lo aprendido en este tiempo, y regalarnos a todos esa experiencia que aún añoro entre lágrimas. A nosotros porque lo deseamos con todas nuestras fuerzas, y a Diego para que vea que con su ayuda hemos aprendido lo que venía a enseñarnos...

3. Y por último, sólo me queda pasar el premio, a otras mamis a quienes leo... un beso!

Elena de Cuando llegó Lucas
Kim de El mundo de Kim
Raquel de Teteando

jueves, 20 de octubre de 2011

El embarazo, segundo trimestre

Son demasiadas cosas que contar, he tenido que dividirlo en varias partes, la primera está aquí.

Durante cada semana del embarazo iba disfrutando de mi tripa, de verla crecer, de notar cómo se movía, me encontraba genial, físicamente y en todos los sentidos. Los problemas los relativizaba, el trabajo ya no me agobiaba, sólo estaba feliz de sentir a mi pequeñín creciendo cada día…


Así que llegamos a la eco de la semana 20 muy tranquilos, confiados de que todo iría bien. Nos fuimos a La Paz, la verdad es que después de pasar por la clínica del Viso, la planta de gine del hospital estaba bastante cochambrosa. Frío fue la sensación que me dió. Todo viejo, sensación de sucio, asientos incómodos en pasillos estrechos, muchas batas blancas, frías llamadas por megafonía, caras serias... Nuestro turno en el ecógrafo…

Me tumbo. Ni hola. Empieza a mirar, no me enseña la pantalla. Silencio sepulcral… me han dicho que es un tipo borde así que no me atrevo ni a preguntar. Tic, tac, tic, tac… empieza a dictar a su enfermera. Medidas, números, parámetros… “arteria umbilical única”. Cara seria. Miro a mi hermana, enfermera, que se ha colado con nosotros, también seria. “Ectasia piélica bilateral leve”. Más serios aún. La cara de mi hermana es un poema. La del médico también. Mierda, algo no va bien. Bueno, seguro que sólo es un susto, ya sabemos lo que les gusta asustar para curarse en salud… Nos dicen que estas dos cosas no tienen porqué ser nada, pero que juntas pueden significar alguna malformación. Glups. Glups, glups. No consigo tragar. Y entonces? Entonces, le recomendamos que se haga una cordocentesis. Cómo?? Bueno, una amniocentesis también valdría, da menos seguridad pero tiene menos riesgo. Ala, traga... (cordocentesis: “consiste en extraer sangre fetal mediante la punción del cordón umbilical del bebé guiada por ecografía a través del abdomen de la mamá”, total, nada…pincha en la tripa, llega hasta el saco, atraviésalo, localiza el cordón sin pinchar al niño que ya se mueve un montón, y pincha en el cordón resbaladizo acertando a dejar la aguja en el sitio adecuado… mira, se me pone mal cuerpo solo de pensarlo).

Bueno, pues vamos a pensarlo. Toma (y me alarga una eco 4D en papel, regalo de la casa). Buf, tengo un mal cuerpo que no veas. Ni me atrevo a preguntar más, lo hace mi hermana: perdona… es niño o niña? Niño. Gracias. Hasta luego. Un niño!, vamos a tener un pequeñín! Yo no lo he podido ver, pero Javi dice que lo veía precioso en la pantalla… Qué sensación tan rara, una pedrada en toda mi ilusión y a la vez, la carita de mi niño por primera vez, taan ricoo… mi cara debe ser un cromo.

Pasamos los tres un rato largo en la sala de espera, bueno, el pasillo de espera, pensando. No nos lo podemos creer. Empezamos a decir cosas, lo que se nos ocurre. Hipótesis, supuestos, imagínates, ysis, yonomelocreos… vaya rato. Al final, gracias a las gestiones de mi hermana, es posible hablar ya mismo con la gente de genética del hospital, que nos cuenten esto de las pruebas. Así conocimos a uno de los angelitos que hay por allí: la doctora Mansilla, todo empatía y claridad. Salimos un poco más tranquilos (si es que cabe la tranquilidad en este momento), haremos una amnio. No creo que pudiera llevar tranquila el resto del embarazo sin saber qué está pasando… Joder, una amnio, creía haberme despedido de ese fantasma hace ya unas semanas! Yo que no iba a hacerme casi pruebas lo estoy clavando!

Por suerte, somos “de la casa”. Todo va rápido. La amnio al día siguiente. Le tiendo el papel a la enfermera, mi mano no lo quiere soltar. Pase.

Entro en la sala del ecógrafo, me reciben 5 personas muy serias, una estudiante al mando, el médico detrás. Empiezo a llorar. Señora, si se va a poner así y aún no hemos empezado…, la prueba es difícil, piénseselo bien. Sigo llorando, ahora no sé si es más fuerte el miedo que tengo o las ganas de darle a este tío una patada en la boca. Me saltan todos los miedos, todos los prejuicios contra el hospital, no soy capaz de parar de llorar. Noto como entra la aguja, son muchas capas, me quedo petrificada llorando. Cierro los ojos, visualizo la aguja rompiendo la bolsa y se me pone un nudo en la garganta, veo a mi niño flotando, huyendo de esa cosa punzante. Deseo que no se estropee todo con esta prueba, no me lo perdonaría… Ya está. Salgo de la sala, me pongo a llorar a todo llorar, apoyada en una pared y mareada del shock, “no me lo perdonaría”… Me recoge una enfermera y me pasa a una sala y me dice que me tumbe. El corazón a 500 revoluciones. No noto a mi pequeño. Solo noto el nudo en la garganta.

Me dicen que repose unos días. Metida en la cama, sin moverme. Las horas no pasan. A veces no lo noto, y solo vuelvo a respirar cuando siento otra vez que está ahí. No hago otra cosa que mirar su cara en la foto que nos dieron y llorar. Tres días eternos, al tercero, ya no aguanto más. Hablo con mi hermana y me dice que va a pasar por la consulta de genética, me llama al rato: está bien. El primer análisis rápido está bien. Síndrome de Down y otros dos síndromes relativamente comunes descartados. Respiro, lloro, río, lloro... Espero unos días más en reposo, no quiero ni pensar en una fisura en la bolsa, me da pánico moverme.



Después de unos días, me siento con ánimos de ir a trabajar, así que el lunes me planto en la oficina, cuento mi periplo, “menos mal que ya ha pasado el susto”, ya puedo hacer vida normal… Esa noche, noto un poco de líquido… horror. La imagen de una fisura en la bolsa me retumba. Vuelve a mi cabeza el “no me lo perdonaría”. Así pasamos otra semana de reposo con el alma en un hilo, sustos a media noche,… y un dolor de cuerpo terrible de no cambiar de postura…

Después de todo, los días van pasando y la cosa va quedando atrás, los análisis finales salen bien. Parece que todo ha quedado en un susto. Joder que susto. Y ahí está la ectasia, que una vez descartadas las malformaciones, no se nos olvida que había un problemita en el riñón… bueno, ya parece un mal menor y además, lo normal es que se corrija solo durante el embarazo...

Las siguientes visitas con el gine del ambulatorio van de mal en peor. Chascarrillos cutres, “cómo que no te quieres hacer esa prueba?”, “no quiera usted tanta información”… Al final me hago la curva de la glucosa, a mi pesar. Pero se acabó. El ginesaurio se ha dejado ver… salimos por patas, cambiamos de sitio, nos vamos a Puerta de Hierro. Que si no, entre este tío y La Paz nos van a amargar el embarazo. Con lo bien que yo me encuentro y parece que va saliendo todo mal, cuando en realidad… no hay nada mal!. Seguiremos el tercer trimestre en Puerta de Hierro, pero ya nos ponemos en contacto con la matrona que nos llevará el parto en casa, no quiero más hospitales ni en pintura! Sólo quiero disfrutar de mi embarazo!

Las visitas con Anabel nos encantan, salgo empoderada, segura de mí misma, confiando en mi capacidad de gestar y parir, me dan fuerza. Qué distinto… Qué diferente forma de vivir el embarazo, entre miedos o disfrutando, menudo cambio… Qué maravilla es tener un hijo creciendo dentro! Ver la tripa crecer, sentirlo moverse, saber que se siente bien ahí…

Y aún queda más... continúa aquí.

martes, 11 de octubre de 2011

El embarazo, primer trimestre


Bueno, poco a poco me voy atreviendo con el tema por el que empecé el blog... ya he conseguido ponerme a contar mi embarazo, que es como una mala película de terror y suspense. He acabado con el primer trimestre y he acabado agotada, así que irá por fascículos... este es el primero:

Después de un par de años de espera, de tristezas e ilusiones, ansiedades, agobios, pruebas, citas para dentro de 4 meses en la seguridad social… al final había un bicho. Ureaplasma urealyticum era su nombre. Antibiótico unos días. Y ale, a la siguiente, dos rayas en el test.

A partir de ahí, comenzó la historia de nuestro embarazo, que da para escribir un libro pero que voy a intentar abreviar en unos párrafos…

Bueno, todo empezó un poco antes, con una infección de muelas. Ésta te la tienes que quitar. Así, antibiótico (madre mía, años sin tomar medicación y de repente sobredosis… cosas de la vida), radiografía… firme aquí si no está embarazada. Mire, no creo que lo esté, porque llevo dos años queriendo estarlo, pero ahora mismo no le puedo asegurar… bueno, entonces no podemos hacer esta radiografía, vuelva cuando le baje la regla… nunca volví. Eso sí, esta muela que sigue conmigo ha hecho que tenga que lavarme los dientes hasta después de comer un pistacho.

Bueno, pues cuesta creerlo después de tanto tiempo, pero es así… estoy embarazada. Toma y toma.

Después de lo de la otra vez, pasando de hacernos ecografías antes de la semana 11, total para qué… vamos a enfocar este embarazo con las mínimas intervenciones, nada más que las pruebas inevitables. JA. Ja, ja, ja.

Bueno, pedimos hora en el ambulatorio para la primera analítica, la del primer trimestre. Me la hacen. Me dan hora para el gine que me corresponde. No le conozco. Meto su nombre en internet y sólo salen sapos y culebras… ginesaurio a la vista… uf, qué pereza. Vale, llamo para pedir con el que he leído que es un poco mejor en ese centro de salud, y resulta que está de vacaciones, así que me dan hora para más adelante, pero me voy a tener que hacer la eco y el screening por el privado.


Semana 11, vamos a un ginecólogo privado en El Viso, él único que me da hora para una ecografía dos días después, varios mercedes a la puerta, la clínica del pijerío absoluto, la sala de espera más grande que toda mi casa, mola, me digo, total para eso pago el seguro. Bueno, 3 horas de espera para entrar a una consulta de 2 minutos. El colega, bien repeinado, con el ego bien arriba, moreno de rayos uva, barbilla alta de “las mujeres me necesitan” me hace dice que me va a hacer la eco pero que ellos la suelen hacer en la semana 12, no en la 11, le digo que qué bien, a ver cómo sale. Y después de hacérmela de mala gana y decir, bah, esto no vale para el screening, eso es la semana que viene, mira, no mide suficiente, “ya-te-lo-decía-yo” (ala, nuestro primer momento robado, la primera vez que lo veíamos, no pudimos disfrutarlo…). Y toma ecografía gratis, me podría haber preguntado, porque no me la habría hecho, imbécil. A cuántos ginecólogos piensas ir?, me dice… Y qué estas tomando? Y eso quién te lo ha mandado? Mandan cualquier cosa, y luego los problemas… vaya, no nos estamos gustando mutuamente, pero ya no hay vuelta atrás, necesito esa prueba. Quiero otra analítica, me dice. Pero si ya me hicieron una en el ambulatorio. No, esa no me vale, aquí queremos la nuestra. Otra analítica, ale. Todo doble, qué gasto más tonto. Y qué cabreo… empezamos bien con lo de las no-pruebas…

Semana 12, eco, todo bien, menudo alivio… y qué momento tan bonito, el enano saltando ya, no quería que lo midieran, jaja!. A los pocos días, volvemos a la consulta del ginepijo, a por los resultados, nos citan en otra mansión en el barrio de salamanca. Tumbese y descúbrase la tripa, me dice la enfermera. Para qué? Pues para una eco (la tercera en tres semanas). Ah, es que no quiero hacerme otra eco. Pues es que en esta consulta se hace ecografía cada vez que se viene, más o menos cada 3 semanas… (ostras, menudo negocio, eh?) Ya, pues que no quiero. Ah… no?... Ah... Ojos como platos. Ehhh… bueno… pero “bajo-su-responsabilidad”, eh?? Qué sí, que sí… que vale. Bueno, de esta me he librado… Tiene ahí MI analítica? Déjemela ver… No, no se la puedo dar, se la dará el doctor (Dios)… Joder con los pijos estos, no es mía la analítica? Entramos a la consulta, una habitación de 7x7 metros con cuadros de 2x2 y mesa de 2x3. Hombre, usted por aquí, pensé que no volvería… Pues ya ve… Bueno, la analítica está bien. El screening bien, riesgo “no-se qué-número”, va a querer anmiocentesis? Cómoooo??? Amniocentesis? (sí, cuarto y mitad, no te jode?) Hay algo mal? Qué riesgo es ese??? No, el riesgo es “no-sé-qué-número”, …es (…suspense…)… bajo… Ahhhh, uf, joder qué susto (cómo les mola asustar, eh? Usted lo que quiere es asustarme para luego salvarme? Parece que sí, a las mujeres que he conocido allí les encanta, “es majísimo”, “menos mal que le conocí, me casaría con él”, “mi parto guay, me programaron la cesárea porque en la semana 12 tenía la placenta previa”.… ufff, qué grima!) No, no la quiero. Ah, vale. Salimos de allí pitando.


Semana 13. Bueno, ha llegado el momento de conocer a mi “súper-ginecólogo-seguro-que-va-a-ser-guay” del centro de salud, le llevo todos los papeles acumulados hasta el momento. Le cuento mi vida. Comparado con el anterior, nos pareció simpaticote, graciosete… (no debe estar acostumbrado a que sus pacientes le hagan tantas preguntas, le debí resultar un ejemplar curioso, le debí hacer gracia, vamos) Nos da cita para dentro de unas cuantas semanas… bien! Bueno, no es el ginecólogo de mi vida pero para hacer el seguimiento y que me mande las pruebas ya está, nosotros estamos empezando a pensar en el parto en casa….

Continua aquí...

lunes, 10 de octubre de 2011

Sobre la estimulación precoz

Os dejo aquí un articulo más que interesante de Esmeralda Solís sobre la estimulación precoz:

"DE LO INNECESARIO DE LA ESTIMULACION PRECOZ EN UN TIPO DE CRIANZA RESPETUOSA"

INTRODUCCION

Estos últimos meses más de una y más de dos madres me ha consultado como Pedagoga mi opinión acerca de la aplicación de programas de estimulación temprana a sus pequeños.

Hace tiempo que reflexioné sobre el tema allá en la facultad y en mis primeros pasos profesionales. Volví a planteármelo hace más o menos ocho años en una primera pérdida, y luego se presentó de nuevo en el nacimiento de mi pequeña. Volví a pensarlo cuando tenía seis meses la pequeña y desde entonces mi opinión actual no hace más que reforzarse evolucionando bastante desde mi época de no-madre.

Voy a intentar que quede claro y conciso. Yo trabajé hace tiempo con niñas y niños afectados de autismo, síndrome de Down y deficiencias/discapacidades (no me gusta ninguno de los dos términos) mentales de diversa índole. Por aquel entonces pensaba y opinaba que era necesaria una buena estimulación temprana, cuanto antes y más intensa mejor, cuantas más personas y especialistas participaran mejor. Y me planteaba que si esa estimulación marcaba una diferencia tan grande en niños con esas necesidades especiales, ¿Qué no podría hacer por niños y niñas con sus capacidades físico-mentales y sensoriales intactas? Pues hoy día yo opino que estaba muy equivocada y que mi planteamiento de aquella época dependía de la idea “implantada” que tenía sobre qué era ser madre, es más, qué era ser madre consciente y lo que yo pensaba en aquel entonces sobre qué era criar a un bebé. Mi concepto sobre la figura materna también ha evolucionado de una forma paralela.

Actualmente, con mi forma de crianza orientada al respeto, con apego, con cercanía y respetando los ritmos del bebé, creo que sobra toda estimulación temprana (así que podemos sumarle otro efecto positivo a corto-medio y largo plazo a la crianza respetuosa y con apego) y creo que aplicar ese tipo de técnicas solo imprime la maternidad o paternidad de exigencias vacías, y de estrés innecesario.

Vamos a comenzar por el inicio, dándole forma al concepto de estimulación temprana y/o precoz y viendo para qué sí está orientada, a qué publico sí es imprescindible aplicarse y sus bases.

Para luego poder entender mejor mi planteamiento, que opino no es extensible al resto de niños (eso dependerá de su círculo social de crecimiento) aviso de que para nadaintento decir que con el niño no hay que hacer nada (nada más lejos de mi intención que eso) Es justo al contrario, un niño apegado recibe una estimulación muy valiosa y no necesita más. Yo voy a intentar argumentar en contra de la sobre estimulación que tan de moda se está volviendo a poner de una forma peligrosa a mi entender.

El concepto de estimulación temprana es variado y múltiple. He revisado la bibliografía que tengo disponible de mis estudios de Maestra de Educación Especial y Pedagoga, y tenemos varias definiciones (no todas ellas válidas). A continuación plantearé varias y a lo largo del artículo explicaré con cuáles estoy de acuerdo, con cuáles no y porqué.

Obviamente cada cual puede quedarse con la que más le guste, de toda esta ristra de definiciones, yo me quedaría solo con dos de ellas.


DEFINICION DE ESTIMULACIÓN TEMPRANA
  • Mejorar o prevenir posibles déficits en el desarrollo del niño, aprovechando su momento de mayor plasticidad, creando un ambiente estimulante y respetando en todo momento el desarrollo madurativo de cada uno. (Prevenir? En esto se apoyan los programas de estimulación temprana ofrecidos para bebes sanos en todos sus niveles).
  • Está dirigida a favorecer el vínculo desde lo emocional entre el bebé y su mamá, el verdadero estimulador es la mamá, por ello un terapeuta debe ayudar a fortalecer la relación y apuntar hacia el mejor desarrollo integral del niño para el logro de una personalidad sana, segura e independiente, dando confianza y guiando a los padres especialmente cuando existe angustia, culpa e inseguridad frente a un bebe que no es el esperado, pero lo que sí deben entender como papas que siempre se puede estimular desde las capacidades que todo individuo trae, a través de las caricias, del contacto corporal, del aprender a comprender y entender los tiempos y necesidades de cada bebe según el entorno donde se desarrolle y aprendiendo a usar los recursos con los que cuenta la familia. (No está mal, se acercaron mucho)
  • Disciplina dedicada al abordaje terapéutico de bebes y niños pequeños con problemas del desarrollo, atendiendo así todos los aspectos del mismo, pero siempre teniendo en cuenta que es la constitución subjetiva la que hace eje en las producciones del bebé. (Terapia, terapia, para una que nombra un bebé).
  • Según la pedagogía Waldorf, método erróneo y contradictorio, que en nada beneficia el desarrollo del párvulo. La estimulación temprana, es el adelantar de un proceso del niño, proceso natural como lo es el crecimiento físico y mental, así como el desarrollo motriz. Estos anteriores, desarrollados por el niño, según sus capacidades y necesidades, sin estar urgidos de unas aceleradas exigencias que el párvulo no desarrolla de acuerdo con sus necesidades sino por la de sus padres. (No es que esté en desacuerdo, es Waldorf…pero y los bebes?)
  • La estimulación es dar información que puede ser recibida por los sentidos. La riqueza de estímulos, intensidad, frecuencia y duración adecuados, producen un buen desarrollo al cerebro. y temprana es antes de lo que la sociedad cree necesario para llegar a la madurez neuronal. (El que la entienda que me la explique)
  • Es potencializar al máximo las capacidades del niño en sus primeros años de vida. (El resto de su vida no importa).
  • Desarrollar al máximo las capacidades del niño, a través de técnicas y variados métodos que ayudara al niño a desarrollarse. (Niño, niño, pero esto se aplica con bebés).
  •  Es toda aquella que se brinda al niño desde el momento de su nacimiento. Con carácter de diagnóstico y tratamiento adecuado. (Diagnóstico y tratamiento, nada más).
  •  Parte desde el nacimiento del niño y para ello se requiere de la participación y colaboración de la triada familiar, con el fin de potencial las habilidades, capacidades y debilidades del niño para un próspero aprendizaje de carácter significativo. (Nacimiento del niño…¿No nacen siendo bebés?¿debilidades?).
  •  Programa que ayuda al niño desde su nacimiento a crecer rodeado de estímulos y cosas nuevas que le harán aprender. Desarrollándole cada uno de sus sentidos y sus capacidades y habilidades cognitivas y físicas. Todo esto le ayudara a desenvolverse mejor en su medio. En este tipo de programas intervienen psicólogos, médicos, maestros y como parte fundamental los padres. (No está mal pero olvida los sentimientos).
  • Conjunto de técnicas y herramientas que tienen por finalidad potenciar aquellas capacidades que poseen algún tipo de déficit, así como también sirven para desarrollar correctamente las capacidades individuales. (¿Es un coche o un bebé?).
  •  Es el conjunto equilibrado y metódico de estímulos de tipo sensorial, afectivo, social e intelectual que permiten al menor lactante o preescolar, desarrollar sus potencialidades en forma armónica y prepararlo, también, para el aprendizaje escolar. (Orientado a la escuela, para esta definición no existe nada fuera de la escuela).
Como veis, existen definiciones para todos los gustos, y no las más elaboradas son las mejores o más acertadas. Para mí la correcta sería:

Disciplina dedicada al abordaje integral de bebes y niños pequeños con problemas del desarrollo sensitivo, motor o mental, atendiendo así todos los aspectos del mismo y pretendiendo mejorarlas y darle capacitaciones y habilidades necesarias para su vida diaria.


Sobre todo es la correcta (siempre desde mi opinión) porque primero, lo sitúa en edad, bebe y niños pequeños y deja claro que no todos, sino solo aquellos que tienen algún problema. Y no solo un problema motor o mental, sino también sensitivo. Afrontándolo desde todas sus facetas e intentando mejorarlo y capacitar y habilitar.

Deja claro que no es para todos los niños y bebes y esto es lo que me preocupa de los programas que los padres aplican hoy día de forma indiscriminada, que se aplica a todos y para todo. Sobre estimulando a los pequeños y causando estrés, físico, emocional, mental y económico (que aún no encontré un método que sea barato, en realidad si, atención, cariño, crianza con apego, pero eso es tema de los siguientes capítulos).


COMPARANDO SITUACIONES

Ahora viene cuando la matan, ¿Entonces no le viene bien a un niño que tiene todas sus capacidades perfectas y en correcto desarrollo que sea estimulado para aumentarlas? Mi respuesta es clara, no con un pero… Pero dependiendo de la forma de crianza o educación (véase que para mí no es lo mismo educar que criar).


No atendiendo a lo siguiente: Un bebé que está integrado en la vida diaria de sus padres desde su primer minuto de vida, que es atendido, que se juega con él, que se respetan sus ritmos, que es tocado, acariciado, hablado, mimado, mantenido cerca…ya está recibiendo absolutamente toda la estimulación que precisa para su crecimiento.

Aquí es donde entra mi teoría de que la crianza con apego favorece este desarrollo y asegura esa estimulación. Voy a proponer dos casos y probablemente llegareis a la misma conclusión que yo. ¿Cuál de estos dos bebés recibe la estimulación necesaria?





ENTRANDO EN DETALLE (crianza con apego vs “educación tradicional”)

Quizás aquí es donde tiene cabida mi diferenciación de la crianza con apego y la “educación tradicional”. 


El entrecomillado no es gratuito, es difícil ponerle nombre a lo hoy se ve como “educación tradicional” porque el término tradicional está mal utilizado y el de educación también a mi parecer (pero sería tela para cortar otro traje diferente que el que tenemos entre manos, en otra ocasión…)

ALIMENTACION

Alimentación materna vs Alimentación artificial

Mi hija y yo llevamos una f
eliz lactancia de más de dos años y pensamos ambas continuar por mucho más tiempo. No voy a entrar al debate de si dar la teta es mejor para la pareja madre-bebe que dar el biberón con leche artificial porque creo que no existe tal debate. Los estudios científicos son tan claros y evidentes que creo no se puede rebatir al respecto, la teta es lo mejor, y otra cosa ya es la voluntad-intención-posibilidades-información de la parte adulta. Lo que si asevero tajantemente es que la información es poder en este campo y está ahí, solo hay que querer-saber buscar y no quedarse con lo que nos cuenten nuestras madres, vecinas, abuelas o amigas. Creo firmemente que una de las obligaciones de cada futura pareja de progenitores es la búsqueda de información veraz y contrastada para poder llevar a cabo adelante el más importante “trabajo” de sus vidas, ser padres.

Como puede ser bastante esclarecedor yo comienzo mi búsqueda de mi forma de ser madre, estando aun embarazada de tres meses ¿Pronto? Pues no, creo que más bien tarde porque desde que se cuela en tu cabeza la inquietud de ampliar la familia, tu primera decisión debería ser qué camino seguirás al lado de tú bebe. Mi primera reunión en la Liga de la Leche precisamente vino derivada de esa búsqueda y a partir de ahí estudiar, investigar y formarme fue mi prioridad absoluta.

Por lo tanto, ¿Qué parte me interesa de la alimentación? Con la intención, con la actitud, con el pensamiento de que hay dos formas de ver la alimentación.

He observado, en reuniones con madres, en foros, en cursos de preparación al parto, que se pueden observar dos formas de enfocar la alimentación de un bebe.

La primera es ver al bebe como un sujeto que recibe y ya está, yo le doy, el recibe y hasta aquí hemos llegado. Mantengo una distancia virtual porque es hora de comer, no de jugar y listo. Aislando de estímulos.

Y otra posibilidad es contemplar al bebé como un sujeto altamente activo en el acto de alimentación ya desde los inicios. Es entender ese instante como el momento ideal para cruzar miradas, intercambiar caricias, canciones, para hablar, para establecer contacto...para estimular en general.

Por eso separo la vía de alimentación de la forma de ofrecerla, porque he visto dar muchas tetas desde la distancia con frialdad y sensación de obligación y sacrificio e incluso dejadez, y eso resta la parte de alimentación emocional y afectiva que debería ser inherente al acto de alimentar a tu bebe. Y por otro lado también he visto dar biberones de leche artificial con un amor que desborda, con los ojos enlazados y los cuerpos fusionados, que es como siempre debe alimentarse un bebe, al margen del envase, para que la alimentación sea plena y no solo nutritiva. Espero que se entienda y por si acaso me repito, soy fiera y dura defensora de la lactancia materna como la vía adecuada y segura de alimentar a un bebé pero las formas,
hablando de estimulación como es el caso, tienen mucho que ver.

Alimentación complementaria

Siguiendo mi línea ésta será una fase de altísima estimulación si es bien llevada y creo que continúa influyendo mucho la forma de hacer las cosas. En muchas ocasiones las personas no se paran a pensar porqué hacen las cosas de una u otra forma con sus hijos:

¿Porque le dice el pediatra que es así? La infalibilidad no es una de las características de este grupo profesional-personal y muchas de sus opiniones en cuanto a alimentación pueden ponerse en cuarentena (personalmente creo que debemos ser críticos con toda la información que nos llega, incluyendo este articulo).

¿Porque lo dice su madre-suegra? A esto se me ocurre una pregunta ¿Ellas por qué lo hacían así? Porque la generación de padres de ahora tenemos la “mala suerte” en general de provenir de un grupo por edad de progenitores a los que pilló una época de cambio profundo pero con un pie en cada orilla y por lo tanto arrastran unas costumbres antiguas mal adaptadas y unas modernidades mal entendidas. La mayoría de los padres actuales, de entre 30 y 40 años, provenimos de madres con gran intervención en partos, pospartos, con una tasa bajísima (salvo honrosas excepciones) de amamantamiento y con un seguimiento de consejos médicos a rajatabla porque el médico era dios o poco menos (como el alcalde, el cura y el maestro del pueblo ¿os suena?). Eso sí, generaciones previas a ellos, ancianos ahora, sí nos contemplan en ocasiones con nostalgia cuando llevamos porteados a nuestros bebés, les amamantamos, o les mimamos y atendemos.

¿Porque es lo que ve hacer en su núcleo social cercano? Es complicado, y lo digo por experiencia, ser pionero en tu círculo social cercano, pero por otro lado tiene la sorprendente y enriquecedora ventaja de conocer gente nueva y estupenda que recorre tu mismo camino, en tu línea similar, y con los que puedes debatir, compartir, enseñar y aprender de una forma que quizás no pensaste poder hacer. Por otro lado tengo la opinión personal que seguir a la manada cual borrego no es la forma más divertida y estimulante de vivir, puede que sí la más fácil, pero no la mejor desde mi punto de vista. El qué dirán sobra cuando se trata de nuestros hijos.

Reorientando el tema… Llega la alimentación complementaria a nuestras vidas, y salvando de nuevo la vía de alimentación, las formas marcan la diferencia si de estimulación hablamos.

Suponiendo que el puré es dado y la verdura es ofrecida observemos lo siguiente (aquí podría hablaros de Baby Lead Weaning o alimentación autorregulada, pero eso se lo dejo a expertas como Eloísa López en http://maternidaddiferente.blogspot.com).

No es lo mismo sentar un niño pequeño en una trona con un plato de puré (podría decir comida pero es distinto) en nuestras manos y cucharada tras cucharada dárselo sin prácticamente descanso, con el único objetivo de nutrirlo porque es la hora y punto.

Otra cosa muy distinta, es dejarle experimentar con la comida, probar distintas texturas en mano y en boca, distintos tamaños, jugar con los colores, explicarle qué es cada cosa que prueba, dejarle paladear y en definitiva disfrutar de la estimulación de la comida. Para el niño cada comida es una experiencia nueva y enriquecedora de la cual no podemos substraerle. Debe probar, debe jugar, si nunca le dejamos tocar una cuchara no sabrá usarla (y posiblemente luego nos extrañará) Si nunca toca la textura de un alimento en distintas formas de cocinado ¿cómo lo diferencia luego?


Un ejemplo muy visual es el siguiente:


En un plato de puré de verduras el sabor es homogéneo, el color es homogéneo, la temperatura es homogénea, hasta el ritmo de ingestión es homogéneo.

En un plato de la misma verdura que el puré anterior, en trozos pequeños, se mezclan diferentes texturas, distintos sabores (por separado y juntos), cada vegetal tendrá un punto de temperatura diferente y cada uno tendrá un tacto distinto en mano y en boca.

JUEGO Y CUIDADO

El juego con los pequeños. Ésta es una gran baza y la gran desaprovechada. Muchos padres y madres se toman el juego como algo “obligatorio” que tienen que hacer con sus hijos y lo colocan en el mismo nivel que atender sus necesidades básicas y, en realidad sí están al mismo nivel, pero de una forma distinta…

Los bebés y los niños aprenden jugando, disfrutan jugando, crecen jugando e interaccionan jugando, por lo tanto todo debería ser juego y de ese modo estímulo.

Cuando hablo de que la estimulación temprana no es necesaria, no hablo del juego, no está incluido en el lote, igual que la música, el baile, los masaje, etc. Lo que no creo necesario son proyectos de estimulación, libros de estimulación, programas de estimulación.

Así que en resumen lo suyo no es aplicar un programa X o Y de estimulación temprana con nuestros bebés. Lo adecuado es interaccionar con ellos en todo momento ajustándonos a sus necesidades, respetando sus ritmos, adecuando los juegos, escuchar música juntos, disfrutarlas y vivenciarla. Bailar y danzar juntos, disfrutar del balanceo en compañía, especialmente de la compañía. Vivir juntos, con ellos y para ellos, compartir vida.

Por eso mismo un baño es buen momento de juego y de estimulación, un cambio de pañales el momento propicio de un masaje y un cambio de ropa estupendo para trabajar la propiocepción de los pequeños. Un ratito de teta un momento ideal para una sesión de mimos, caricias y calor. No hace más falta, ni más ni menos.

TRANSPORTE Y VIDA DIARIA

¿Qué voy a contar del porteo que no se haya dicho antes? Es una forma de estimulación con un potencial enorme. Los bebés que son llevados porteados con sus padres o cuidadores disfrutan de un panorama ante la vida mucho más amplio que aquellos que no lo son.

Los estímulos sensoriales, físicos, emocionales y psicológicos que recibe un bebé porteado no tienen precio. El bagaje que les proporciona, y el bienestar a corto, medio y largo plazo no son comparables con nada.

Me he dado cuenta a lo largo de todos los talleres impartidos y los asesoramientos con padres interesados en porteo, que es una buena forma de iniciarse en una crianza más respetuosa y más ajustada a los pequeños. En más de una ocasión he comentado que es la puerta o brecha de entrada por la que se cuelan, en muchas ocasiones, otras características deseables en una crianza de este tipo… mi forma de crianza.

Un bebe porteado está viendo lo mismo que el adulto que lo portea, escucha lo mismo, disfruta de todas las interacciones en las que participa ese adulto y por lo tanto recibe un nivel de estimulación muy superior al que recibe estando en una trona, hamaca o carrito.

Estará cerca cuando compramos, cuando cocinamos, cuando bailamos, cuando paseamos, se dormirá balanceándose al ritmo de nuestro movimiento y lo hará arrullado por el ritmo de nuestro corazón y respiración. 


 
Probablemente me dejo cosas en el tintero, probablemente en otras he profundizado demasiado. Me apoyo en mi experiencia, en lo que veo día a día y en lo que tengo contrastado.

Creo que mi postura ha quedado clara ¿Estimulación precoz? Si, para el bebé que lo necesita realmente, no para todos por sistema o gusto. El amor, cariño, protección y calor de una madre o un padre no se puede sustituir con un programa de estimulación de ninguna manera.


Esmeralda Solís
Pedagoga, asesora de crianza, porteo y Doula
Octubre 2011
Siriñadas (www.sirinadas.com)
sirinadas.com@gmail.com