domingo, 20 de noviembre de 2011

El embarazo, tercer trimestre

Para el tercer trimestre (el primer y el segundo trimestre se pueden leer aquí), ya habíamos podido hacer el cambio y empezamos a ir a Puerta de Hierro.

Primera consulta, eco de 34. Parece que todo bien, el riñón por fin está bien después de varios meses con el susto, bueno, “vaya cabola tiene este niño” me dice el gine y también tiene los huesos un poco cortos… (ein?). Mira, parece normal, pero mejor que te vean con más detenimiento… (uf, ya empezamos…) Me dan cita para otra eco en 10 días a ver qué pasa con esos tamaños… Me paso los 10 días cagándome en todo, por qué me pasará esto, paso de preocuparme, eso se lo dicen a todas, que si las cabezas grandes… pregunto en el parto es nuestro y las chicas me relajan, Manuela me cuenta su historia parecida, todo parece normal, no vamos a preocuparnos de momento…

Después de los 10 días, se nos cayó el mundo encima. Empezó la pesadilla… Fuimos a la eco con otro gine muy majo en Puerta de Hierro. El caso es que antes de entrar, le digo a Javi, ya verás cómo todo lo que tenía está bien... sólo espero que no les dé por sacar alguna cosa nueva... Pues efectivamente. Toda la eco fue muy bien… hasta el último momento… de repente, se pone a mirar el corazón con lupa... horror... Ya llevamos media hora de eco, el tío cuchicheando con el de al lado, "ahora te lo explico", yo ya de los nervios viendo desde hace un rato el corazón en la pantalla... 3 cuartos de hora ya... Por favor, llama a la doctora nosequé, que lo mire también... 5 personas mirando la pantalla además de nosotros... joderr... mira te voy a dar hora para una eco con la cardióloga infantil... Total, que ahora tiene algo en el corazón, "bueno, tranqui, esto es operable"... operable???!!? a mi niño lo van a tener que operar del corazón?? El corazón? No puede ser! El tembleque y el llanto iban a más por momentos… Mira, te tengo que hacer la eco vaginal porque desde aquí no le veo la cara. Uf, preferiría que no, la verdad… Es que tenemos que descartar algunas cosas… Con el corazón en un puño y las piernas bien cerradas, me vengo abajo… no me queda otra que abrirlas. Me siento como violada, y eso que lo está haciendo con cuidado. Al final tampoco se ve, se ha debido volver a girar (no me extraña, pobrecito mío, está harto mi pequeño, llevamos una hora de ecografía), así que no ha servido para nada. Bueno, parece que puede ser algo del corazón, habrá que ir descartando otras malformaciones porque “estas cosas no suelen venir solas”… Mi cara es un cromo. Miro a Javi, está conmigo, pero… ahí estoy yo sola en la camilla y en eso no me puede sustituir, me hubiera gustado escaparme… Siento a mi niño moverse y no puedo con la angustia.

Con el alma en un puño y la cara hinchada salimos y vamos a hablar con el jefe de obstetricia del hospital con quien habíamos quedado para hablar del plan de parto. Nos recibe un ginesaurio. Primera frase: claro, comprenda que con esto de la cardiopatía se pasa a alto riesgo y ya todo esto que pones aquí no tiene sentido... vamos que ni lo archivamos... ala otra vez a llorar. Le digo, pero no será incompatible, no? O sea, intervenciones las necesarias y si hay riesgo pues más, pero..., sigo queriendo la mínima intervención posible, estar acompañada todo el rato, no inducción si no es realmente necesario... nada, cerrazón total, bloqueo paternalista, quieren carta blanca... A la angustia se va sumando el cabreo. Comprende que tu hijo y tú sois lo primero... (ya, oiga, si yo no digo que no, faltaría más, qué se piensa?) ... En fin, salgamos de aquí por patas. Mañana tenemos que volver a otra ecografía con la cardióloga.

La noche, toledana, y por la mañanita otra vez en el coche con el corazón encogido.

Ya entro en la consulta llorando. La cardióloga que nos atiende, un amor. Otra hora de ecografía que me paso sin querer escucharles, con los ojos cerrados, autohipnotizada con la música en los cascos a todo volumen, la canción ha debido dar 100 vueltas, sólo por eso ya valió la pena el curso de hipnonacimiento. Llegué a quedarme dormida incluso. Después de una hora de ecografía, nos lo confirma: malformación cardiaca. Es como un jarro de agua fría. Nos cuenta con detenimiento en qué consiste, nos lo dibuja, nos anima… pero yo ya no escucho nada, solo miro a Javi, estoy como drogada. Lo ha llamado tetralogía de Fallot, algo de eso leí anoche en internet y no pintaba bien... Operación de corazón a los pocos meses de vida de mi pequeño. Se me cae el mundo encima. No se descartan otras malformaciones óseas que se sabrán cuando nazca. Toma. Puede estar relacionado con lo de la cabeza grande y los huesos cortos. Buf… La palabra enanismo que ha querido casi descartar resuena en mi cabeza y hace eco. Nos dice que ese parto ya no lo podemos llevar allí, nos vuelven a derivar a la Paz, el lugar del que habíamos huido buscando un parto respetado. Otro jarro de agua fría. Adiós a nuestro parto soñado. Ahora somos esa bomba de relojería.
 Así nos quedamos, hechos polvo... intentando digerir todo lo mejor posible... De repente todo ha dado una vuelta de campana... Tardamos varios días en recomponernos. Después de muchas vueltas, decidimos que al final iremos a la Paz, priorizando el servicio de cardiología infantil que necesitará nuestro pequeño, y que en este momento es lo prioritario, muy a mi pesar, ya que el parto va a ser duro... ese es mi duelo ahora. Lo del corazón ya no me preocupa tanto, sé que estaremos en las mejores manos. Lo del parto, es lo que se me está haciendo ahora cuesta arriba... Tengo que trabajarlo mucho, los miedos, la relajación, la confianza en que la gente que me cuide lo hará con cariño... en fin, nos quedan unas semanas complicadas. Y luego, pues un año también complicado de miedos, pruebas, operaciones, revisiones... Parece ser que esta operación suele ir bien después... 

Llamamos a la comadrona que iba a atendernos el parto en casa y le contamos el cambio de planes. Aunque después siguió visitándonos y apoyándonos hasta el final, ya no podríamos tener el parto que llevabamos tiempo preparando con ella y tuvo que venir a casa a por la maleta con todo lo necesario que ya estaba preparada...

Está siendo duro pensar en lo que este cambio implica de cara al parto. Me tiene asustada, porque de la cardiopatía, una vez digerida la noticia, poco más podemos hacer que ponernos en manos de los mejores profesionales... Me dicen que mi parto puede ser normal, pero también que será de alto riesgo y que será probablemente intervenido, y eso me da mucho miedo. Toda mi concentración ahora está en enfilar ese miedo y no dejar que me coma, pero me está costando mucho. Y por último, se me junta con que además de la cardiopatía han salido otras cosas raras en las ecos, que pueden no ser nada y pueden ser cosas muy gordas, y sobre esto sólo tenemos un mar de incertidumbre por ahora que nos complica aún más las cosas pues solo se verán cuando nazca...

La situación me está resultando terrible. Yo soy fuerte y sé que lo superaré venga lo que venga, pero ahora mismo estoy en el hoyo, bajo mínimos, súper sensible, cada cosa que oigo me asusta, vivo en una montaña rusa. Las pesadillas están invadiendo mis noches. No me atrevo ni a estar sola porque ayer pasé sola una hora y me fui a la mierda, me pasé la tarde llorando y hasta que me acosté y tras una sesión de mimitos no dejé de temblar. Así que aquí estoy organizando un cuadrante para no dejar ni un solo hueco de estar sola en toda la semana.

Nos llamó el gine de puerta de hierro, que había llamado a la Paz a ver si quedaba algo de líquido de la amnio (horror, el fantasma de la amnio volvía a la carga…), y sí que había, y ya habían podido utilizarlo para nuevos análisis y descartar algunas cosas, aunque otras no se sabrán hasta que nazca… Nos dan la próxima consulta en cardio en la Paz a los pocos días. 

Otra ecografía de una hora en cardiología infantil en la Paz. Odio las ecografías, menos mal que iba a hacerme pocas, pues toma dos tazas, ya he perdido la cuenta y ya llevo varias de más de una hora y las que quedan. Diagnóstico confirmado: cardiopatía congénita. Lo próximo será otra eco! En ginecología. Buf, estoy hasta las bolas ya. Esto es una montaña rusa, entre sentir a mi pequeño decirme que todo está bien con sus pataditas, yo me siento físicamente mejor que nunca, no quiero que esta sensación de sentirlo moverse dentro de mí acabe, y a la vez tengo tantas ganas de verlo, me vienen a la cabeza imágenes de mi parto soñado… y por otro lado, de camilla en camilla, quiero desaparecer, quiero que otro pueda estar en mi lugar algún rato, quiero que se acabe la pesadilla, no me creo que me encuentre otra vez dentro de este edificio que ya odio y esto no ha hecho más que empezar…

Ese mismo día, justo después de salir de cardio nos vamos a gine, otra eco larguísima. Se dan el relevo mientras mi pequeñín y yo nos comemos otros tres cuartos de hora de ecografía. Por el momento se han terminado las pruebas (al fin!).

La cardiopatía de Diego es una Tetralogía de Fallot. Su corazón tiene varias lesiones que requieren una corrección quirúrgica cuando nazca. Sí, una operación a corazón abierto… Es complicada, así que si el niño aguantara bien, será preferible esperar a que tenga unos meses para hacerla. Mientras él está en mi tripa, la sangre le llega por el cordón, con lo que mientras esté aquí dentro no hay de qué preocuparse. Una vez nazca, requerirá una valoración exhaustiva para ver cómo está todo. A priori el parto podría ser normal, pero lo cierto es que en estas situaciones nadie querrá jugársela, así que a la mínima pues ya sabemos…

El resto del embarazo lo terminamos de llevar en la consulta de alto riesgo. Con una gine agradable pero que no es de nuestro estilo. Bastante bien lo llevamos (ella y yo), a estas alturas.

Tienes ya contracciones? No (Vaya que si tengo…). Te hago un tacto para ver cómo estás… No, mejor no. Bueno, ya sabes que si no te pones de parto tendremos que inducirlo. (Pero qué poca confianza en nuestros cuerpos, madre…). Bueno, pero esperamos, no? Hasta la semana 42 está bien esperar… No, aquí lo máximo que damos es 41+3. Ya, pero yo igual prefiero esperar. Bueno, ya lo vamos viendo, cariño, si yo entiendo que tú prefieres que sea sin inducir, pero es que si esperamos más, ya sabes, luego hay problemas, muchos disgustos, hay niños que nacen muertos… ALA, venga metamos miedo… Ten en cuenta, que siempre es mejor que tu parto sea un martes que está toda la maquinaria hospitalaria a tope, que un domingo que sólo están los de guardia… (que va, esto no es presión psicológica…) Bueno, ya vamos viendo, le digo. Ya iremos arañando días como sea. Tengo el convencimiento de que mi fecha de parto es 3 o 4 días más allá de lo que me dicen, porque mi regla es de 31 días y no de 28, pero aquí lo único que cuenta es “la-fecha-de-tu-última-regla”. Es complicado regatear en una consulta de "alto" riesgo…

Las semanas van pasando. Cada visita, dos horas de espera en una sala con asientos duros, consulta de 5 minutos, túmbate, para qué, para un tacto, para qué, para ver cómo estás, pero si no estoy, bueno pero lo vemos, no quiero, que no quiere… bueno que no quiere, a la próxima sí, eh? Y a la próxima vuelta a empezar con el bucle…

Yo me siento increíblemente bien físicamente. Estoy ágil, me siento guapa, noto a mi niño moverse contento, nada hace parecer que algo vaya mal… Pero andamos alicaídos y algo nerviosos. Cada día que pasa se acerca más el fantasma de la inducción. Sabemos que el parto que tendremos no es el que soñamos, pero también sabemos que lo estamos eligiendo. Es una pena que tenga que ser así, es una pena que una cardiopatía te obligue a vivir un parto y un postparto tan duros cuando no tendrían por qué serlo tanto. Voy teniendo contracciones desde hace varias semanas, pero nada hace pensar que el parto sea inminente.

Me citan en monitores. Ni rastro de contracciones de parto. Voy varias veces. Uy, 41 semanas? Te quedas ya hoy, no? Pues no, me voy a casa. En la última consulta me dice la gine que no hay tu tía, que me daba hasta el martes, y que lo alargamos hasta el jueves pero ni un día más (41+3, ya me han hecho el lío). Me da miedo no presentarme porque entra el fin de semana y me han metido mucho miedito. Paso varias noches con contracciones muy seguidas, me gustan, me ilusionan, pero cuando me levanto por la mañana se paran… qué pena… animo a mi peque a salir pero me siento mal metiéndole prisa…

El jueves me dicen que vaya a primerísima hora. Me levanto sin prisa, no quiero correr, bastantes nervios tengo ya, lo dejamos en casa todo preparado para nadie sabe cuando… Me planto en el hospital a media mañana, llorando a moco tendido, me recibe mi hermana con un abrazo y hace ella las gestiones.

Las compañeras de clase de mi hermana siguen la historia  de cerca y echando una mano aquí y otra allí... gracias chicas!
 
En urgencias, me recibe Sara con mucho cariño. Me cuenta que si me van a inducir, si quiero, me puede hacer una Hamilton para ver si arranca el parto. No me lo puedo creer, me lo voy a llevar todo… Reniego de todas estas intervenciones, pero realmente si voy de cabeza a la inducción y hubiera alguna posibilidad de desencadenar el parto… le digo que sí. Me lo hace con mucho cuidado. Pasamos a la habitación de al lado y me toma los datos. Me planto el pijama hospitalario “super-glamuroso” mientras recuerdo aquello del empoderamiento de la mujer que va a dar a luz, y una bata de papel mientras meten toda mi ropa en una bolsa de basura…. (nadie habrá pensado en lo humillante que es todo esto?)

Me pasan a preparto. Una habitación para mí sola, con ventana a una pared gris. Inflamos la pelota, damos paseos, alguna contracción suelta… pero nada. Allí conocí a Patri, mi Patri, qué ilusión cada vez que la veía aparecer... A las 16h, me dice una gine que prefieren hacer mi parto por la mañana, así que voy a dormir allí y a las 6 de la mañana me llevan a inducir. Lloro. Un día más… pero sigue sin ser nuestro momento… Mañana es viernes y se avecina el fin de semana así que de ahí no paso seguro. En ese día conozco a algunas matronas de allí, personas maravillosas, Carmen me ayuda a prepararme para una ducha que finalmente no me doy porque no hay agua caliente!! Me parece increíble pero es así… Le decimos al auxiliar que paso del enema. Seguro? Seguro. Cara de sorpresa… no debe ser común.

En uno de los paseos por el pasillo, me asalta una señora de una habitación de al lado y me dice que qué suerte tengo con esa tripa, que a su hija le han tenido que sacar el niño muerto. Joder. También la señora qué poco oportuna... podía haber elegido a otro para desahogarse...

Mi hermana consigue que dejen que Javi duerma en la cama de al lado que está vacía. Al final sólo consigo dormir un par de horas, el resto, aunque anestesiada con la música en los cascos, no puedo dejar de pensar en mi niño, en lo bien que está en mi tripita, en lo bien que me encuentro yo físicamente, no quiero ir a esa inducción, pero me han metido mucho miedo. Sé que nos pondríamos de parto en algún momento pero aquí no confían en mi cuerpo y en mi bebé, somos “esa” bomba de relojería... Y nos ponemos en sus manos, estoy cansada, y aún queda mucha pelea por delante... 

domingo, 6 de noviembre de 2011

Conciliación real YA!


Conciliación Real Ya se inició a raíz de la preocupación que una madre plasmó en su blog por no poder compaginar adecuadamente su vida laboral con la personal y familiar, sobre todo con su faceta de madre.
A partir de aquí surgió un movimiento casi espontáneo que reunió a tantas otras familias que sentían lo mismo que esa madre bloggera, ese mismo "nudo en el estómago".

Así, hace poco más de un mes, nacía en las principales redes sociales un proyecto para trabajar propuestas concretas relacionadas con la conciliación laboral y familiar, Conciliación Real Ya.

Esta plataforma reunió en menos de dos semanas a más de 800 seguidores en facebook y a más de 500 en twitter. Viendo que es necesario un lugar virtual de encuentro común, el trabajo que se ha realizado hasta el momento y el que queda por hacer, que aún es mucho, se va a ir recogiendo en una página web propia, www.conciliacionrealya.org.

Este espacio virtual nace para recopilar y ordenar las ideas, peticiones, información y documentación necesarias para materializar una propuesta realista que permita conseguir en nuestro país una conciliación beneficiosa no sólo para las familias, sino también para las empresas y para toda la sociedad.
Seguimos en facebook y en twitter, pero ahora se abre una nueva ventana al mundo, para que cada vez seamos más los que peleamos por la verdadera conciliación, por una Conciliación Real Ya. Si quieres, puedes ayudarnos, ¡te esperamos!

martes, 1 de noviembre de 2011

Carcajadas


Bueno, la verdad es que al principio hemos estado muy angustiados, hemos llorado mucho, hemos pasado muchos nervios, muchos enfados con el mundo, muchas peleas... pero este niño es maravilloso y todo eso lo compensa con creces...
Va por la vida sonriendo, a todo, a todos, sonrisa por aquí, sonrisa por allá... y de vez en cuando nos deleita con momentos como estos... No quiero dejar de compartir este par de videos con vosotras! Estoy segura de que le puede cambiar el día a alguien... :)

  

Y aprovechando la entrada, hago una reflexión... porqué tengo que escuchar tantas veces que porqué lo llevo tanto encima, que me va a doler la espalda, que porqué no usamos más el carrito, que ahí no puede ir cómodo, que qué horror que lo metamos en la cama con nosotros, que luego no va a haber quien lo saque, que cuánta teta, que se va a acostumbrar.... acostumbrar a qué, a SER UN NIÑO FELIZ? Porque eso sí, luego también no paro de escuchar que qué niño más rico, que qué sonriente, que qué despierto...  porqué les costará tanto hilar una cosa con la otra?? Se pensarán que es casualidad?