sábado, 21 de enero de 2012

Cosmética tóxica, descifrando los ingredientes


Hace poco leí en internet esta entrada sobre el mito del champú. Me resultó curiosa y he seguido investigando...

¿Cuántos productos químicos nos echamos cada día en el cuerpo sin saber lo que tienen? Podemos hacer una pequeña lista de memoria o acercarnos al cuarto de baño y echar un ojo: jabones, geles, champús, acondicionadores, pastas de dientes, enguajes bucales, desodorantes, limpiadores faciales, maquillajes, colonias, cremas hidratantes, mascarillas, pintalabios, tintes del pelo, aceites, lociones... La lista es larga.

Aunque parezca increíble, la mayoría de ellas lleva multitud de compuestos tóxicos. Algunos están regulados aunque se permiten en pequeñas cantidades (qué es una pequeña cantidad de algo si te echas otro montón de pequeñas cantidades?) Otros directamente están permitidos, aún extistiendo suficientes datos para demostrar su toxicidad. Uno se pregunta cómo es posible esto, cómo pueden permitir que nos estemos echando tanta mierda encima, y la respuesta es triste: los organismos que regulan estos compuestos y sus límites admisibles, están formados por las mismas grandes empresas que los fabrican. así de simple y así de chungo.

Muchos de estos compuestos causan alergias, problemas de pigmentación, irritación de la piel, trastornos hormonales y daños genéticos a futuros bebés entre otros. Además de ser agresivos para la piel, estos agregados químicos pueden ser nocivos para la salud a largo plazo. Muchos de estos ingredientes son cancerígenos y son usados por la industria cosmética sólo porque resultan más económicos. Este tipo de sustancias se encuentran sistemáticamente en los humanos, en la leche materna y en la sangre del cordón umbilical, lo que demuestra su amplia y descontrolada dispersión. Mientras en el mercado se encuentran disponibles más de 85.000 productos cosméticos, menos de un 10% ha sido analizado para saber los efectos que estos podrían causar en nuestra salud.

Según la Agencia para la Protección de la Salud del Reino Unido, cada mes aparecen en el mercado más de 600 sustancias químicas nuevas que se añaden a la lista ya existente. Es decir, que aunque pensemos que nuestras abuelas llevan toda una vida echandose cositas y ahí están, ni de lejos se estaban echando la cantidad de sustancias que nos echamos hoy en día. Cada vez la lista de ingredientes de lo que nos echamos es más larga. Son cada vez más los expertos que entienden que muchos cosméticos son auténticos venenos, por legales que sean. Porque aunque la excusa sea que no son peligrosos ya que los tóxicos que contienen están en pequeñas cantidades hablamos de productos que en muchos casos se utilizan a diario y, por tanto, la cantidad de sustancias perjudiciales que termina entrando en nuestro organismo es al final elevado. La industria cosmética trata de maximizar más y más sus beneficios creando nuevas sustancias, cuyas materias primas deben costar, y cuestan, cada vez menos. El problema es que, actualmente existen más de 6.000 componentes químicos que están permitidos, pero no controlados.

LA PIEL

La piel, es el órgano más importante. En un centímetro cuadrado de piel se encuentran: 15 glándulas sebáceas, 1 metro de vasos sanguíneos, 100 glándulas sudoríficas, 3.000 células sensoriales, 4 metros de nervios, 300.000 células epiteliales y 10 pelos. La piel es el órgano más grande que tenemos y al cubrir nuestro cuerpo, el más importante: Si la tapamos al 100% con una crema o pintura que no deja pasar el aire, en dos horas estamos muertos. Sin piel no podríamos existir, moriríamos como los quemados. 

La piel es la intermediaria entre el medioambiente y nuestro organismo:

De adentro hacia fuera, todo lo que sucede en nuestro interior se puede manifestar en la epidermis: nerviosismo, problemas metabólicos o intoxicaciones nos pueden causar granos, caspa, pus o manchas, incluso el agotamiento o el estrés se plasman en una piel que se vuelve pálida, seca o arrugada.

De afuera hacia dentro, a través de ella las sustancias penetran en el cuerpo y llegan en 15 minutos a la sangre, donde influyen sobre el metabolismo. De esta manera, la piel es un órgano tan sensible o más que nuestro intestino, y es que hay que considerarla como un intestino que filtra los nutrientes, pero también los tóxicos y los transporta a la sangre. Por ello es tan importante saber lo que nos ponemos, porque no sólo se quedará en la superficie, sino que influirá en todo nuestro organismo. Aproximadamente un 60 % de lo que nos ponemos en la piel pasa al torrente sanguíneo, prueba de ello es que hoy en día hay terapias (anticonceptivos, hormonales.. ) que se aplican a través de un parche adherido a la piel. Si tenemos en cuenta que una persona usa como media unos 12 productos cosméticos al día... no deberíamos pensar en tener más cuidado con lo que  nos ponemos?

ETIQUETADO ENGAÑOSO Y OTRAS TRAMPAS

¿ Y cómo hacen para colarnos esto y que compremos todos estos venenos?

La publicidad ha creado un sinfín de expresiones y “tecnicismos” que suenan bien, pero carecen de cualquier valor científico y no comprometen a nada: “péptidos súperhidratantes”, “sistema de purificación celular”, incluso algunos ingredientes se han inventado únicamente por sonar bien o espectacularmente, como “muscle extract” y DNA (¡sustancia genética!).

Pero incluso el término “hipoalergénico”, tan popular en artículos de farmácia, no tiene más relevancia que las palabras “súper mega-guay”. Normalmente, se debería referir a productos sin perfume, ya que las fragancias sintéticas son las que estadísticamente más alergias pueden causar. Pero en ningún caso, es un término que comprometa al fabricante. Cada día surgen nuevas alérgias y nuevas sustancias que las causan, a parte, la mayoría de alergias recién se manifiestan semanas después de haber utilizado el producto, que las pudo provocar. Y luego nos preguntamos porqué está tan de moda la dermatitis en los bebés, si no paramos de echarles cosas ("para-bebés", eso sí!). Y en vez de echarles menos cosas, les seguimos poniendo jabones, colonias, aceites, y luego encima, sobre la dermatitis, cremitas y otros ungüentos para ver si se les quita...

La carrera por maximizar el beneficio y minimizar la inversión, ha llevado a la creación de sustancias químicas, que no son beneficiosas para la piel y solamente engañan la vista durante un par de horas. La manera sincera de cuidar la piel es aportándole nutrientes, para que por sí misma se pueda recuperar. Pero existen sustancias, que no aportan nada, sino que tienen efectos meramente físicos, que en ocasiones pueden resultar dañinas para la epidermis:
  • Agentes químicos que hinchan la piel, haciendo desaparecer pequeñas arrugas – a largo plazo se expanden las células, el tejido decae, se vuelve flácido, la persona reacciona aplicándose más producto, porque tiene la impresión de que su piel no puede estar sin él. Osea, efecto inmediato... ale!
  • Agentes que decoloran – sustancias agresivas como las compuestas por “ammonium” aclaran la piel, dándole una apariencia más jóven y fresca, cuando en realidad sólo se trata de un engaño óptico – una piel más oscura nos hace parecer mayores al acentuar las sombras. Pueden causar disfunciones en la pigmentación, pequeñas heridas y fotosensibilización aguda (la piel ya no soporta la luz solar). Vengaaa
  • Agentes que aparentan hidratación, como los aceites minerales – bloquean la barrera lipídica natural de la epidermis, resecándo e agrietándola, pero su textura oleosa y siempre brillante, sólo aparenta un efecto hidratante. A largo plazo pueden causar alergias en cadena, irritación crónica, acné, etc. Toma ya.
  • Agentes que se agregan para paliar los efectos nocivos de otros agentes – una estrategia que puede parecer realmente estúpida, pero que se observa a menudo y es la razón por la cual existen listas de ingredientes interminables en la etiqueta de un producto que debería ser de lo más simple. Así, los fabricantes sin escrúpulos llegan a utilizar aditivos que irritan la piel (por ejemplo emulgentes y suavizantes o gelificantes baratos con tacto agradable) y los mezclan con agentes que bloquean las funciones cutáneas, para que la piel no “se defienda” rebelándose y no se haga visible una alergia. Ole y ole.

INGREDIENTES A EVITAR 

Aquí va una lista de  los compuestos más chungos que se usan y mucho en la mayoría de los botes que tenemos en el baño. Son unas pistas para poder descifrar el trabalenguas ese que viene en letra diminuta en todos los botes. Porque ellos no nos lo van a contar. Si queremos saber lo que nos estamos echando por el cuerpo, no nos queda más remedio que buscarlo por nuestra cuenta.

El INCI es la Nomenclatura internacional de ingredientes en la cosmética, regulada a principios de los 80 por la FDA (Food and Drug Administration) y la CTFA (Cosmetic, Toiletry y Fragrance Association), que determinaron que los ingredientes deben figurar en latín, y apareciendo el de más cantidad en primer lugar y el de menos en último lugar.  Los ingredientes más peligrosos que se deben evitar en un producto son:

Aceites Minerales

Se trata de sustancias derivadas del petróleo que la industria cosmética utiliza como agentes antibacterianos y para mejorar la textura de las cremas de tal forma que resulte agradable ponerlas sobre la piel. Su uso industrial resulta muy rentable ya que son aceites que cuesta muy poco obtener, algo que para algunos prima sobre el hecho de que sean altamente cancerígenos. Además estas sustancias cubren la piel como si fueran una envoltura de plástico de tal forma que tapan los poros, bloquean la respiración de las células, extraen la humedad de la piel y la sacan a la epidermis de manera que ésta aparece brillante e hidratada. Pero sólo aparentemente porque, en realidad, a causa de esa capa plástica que la recubre la piel queda incapacitada para cumplir con sus funciones de defensa. Entre otras cosas, impide eliminar toxinas a través de la piel y, como consecuencia, aparecen acné, irritaciones, rojeces y otros desórdenes además de hacer que envejezca prematuramente. De ahí que cuando se dejan de usar estas cremas con aceites minerales la piel aparezca aún más seca y estropeada que cuando se empezaron a usar.

En el INCI figuran bajo las siguientes denominaciones: Mineral oil, Paraffinum, Paraffinum liquidum, Petrolatum, compuestos con las sílabas Paraffin-, Petroleum. Pero también son derivados del petróleo las siliconas: Silicone quaternium, methylsilanol, y se esconden en nombres como cera microcristalina, ozokerit, ceresin, o vaselina. Vamos, que ya podemos tirar la vaselina, los cacaos... esos que parece que te hidratan y al rato ya necesitas otra vez!

Colorantes

Conseguir un color permanente y perfecto es uno de los cometidos más difíciles en la química. No sólo sirven para darle un aspecto acaramelado a cremitas y geles de baño, sino que son el principal componente en maquillajes, pintalabios, tintes y decolorantes. Los componentes con las sílabas anilin, anilid, como en ”acetanilid”, delatan un colorante altamente cancerígeno y tóxico. Algunos agentes colorantes tienen una estructura molecular tan complicada, que se les han dado iniciales o nombres fáciles para simplificar su denominación. Tales son los de las iniciales HC como “HC orange 3”, o Acid como “acid Red 73”, Pigment como “pigment Green 7”, Solvent como “solvent black 3”. Todos ellos esconden sustancias altamente cancerígenas y/o tóxicas.

Sustancias halogenorgánicas


Causan alérgias, son sospechosas de causar cáncer, y suponen una grave contaminación del medioambiente por no ser biodegradables. Se trata de combinaciones de chloro, bromo y iodo como “aluminium chlorohydrate”, “methyldibromo glutaronitrile”, “iodopropynyl” las peligrosas sílabas chloro, bromo, iodo no se deben confundir con chlorid, bromid, iodid, que suelen ser componentes inocuos de sales.

PEGs: polyethylenglycol

Son los típicos emulgentes que unen agua y grasa, o detergentes, en sí son totalmente inofensivos, pero contribuyen a eliminar el factor protector natural de la piel por lo que el sistema inmune queda más expuesto y, por tanto, es más vulnerable. Es decir, que la piel y, por extensión, el organismo se hacen más receptivos a otras sustancias, incluidas las tóxicas. De ahí que no se permita usar más de cinco PEGs en un mismo producto. ¿Y cómo reconocerlas? Pues suelen aparecer con las siglas PEG seguidas de un número que indica su peso molecular pero también se las reconoce por las letras eth al final como es el caso de steareth, ceteareth o -uno de los más empleados- sodium laureth sulfate.

Sodium lauryl sulfate

Es un detergente muy irritante utilizado en el 90% de los champús y dentífricos convencionales que se encuentran en el mercado. Su efecto es tal que, por el simple contacto con la piel, se absorbe y se almacena en los tejidos del corazón, el hígado, los pulmones, los ojos y hasta el cerebro. Y su listado de efectos adversos no termina ahí ya que se sabe que también afecta al sistema inmune, interactúa con otros ingredientes favoreciendo la aparición de cáncer y en cantidades suficientes puede modificar el material genético contenido en las células. De hecho, en los laboratorios se utiliza para inducir mutaciones en bacterias. Además, al menos en animales, causa problemas de pigmentación en la piel, corroe los folículos pilosos y retarda el crecimiento del pelo. La “Cosmetic Ingredients Review” la ha calificado de aceptable en productos de uso poco frecuente y sólo en concentraciones inferiores al 1%. Sin embargo se puede encontrar en primeros puestos incluso en dentífricos. Y es que se utiliza para hacer espuma, porque la espuma, mooola! Así que coges un champú y dices, este debe ser bueno porque hace un mogollón de espuma! Pues no, simplemente es que lleva más de esto. Comoloyes.

Fragancias artificiales

Hablamos de fragancias muy baratas y de fácil producción que se añaden a perfumes, geles de ducha, jabones, desodorantes, productos para los bebés, champús, cremas de manos y corporales, etc. Se las considera peligrosas porque son bioacumulativas y se sospecha que puedan producir trastornos en los sistemas reproductor y endocrino. Además se ha observado que una vez sobre la piel pueden causar alergias, dolores de cabeza, mareos, tos, manchas oscuras en la piel, pérdidas de concentración y hasta cáncer. Entre otras muchas, se esconden en denominaciones como acetil hexametil -que incide sobre el sistema nervioso- o bromocinnamal -que resulta irritante para la piel-. Una de las más utilizadas es el tonalide.

Aluminio

El aluminio -en sus distintas formas- puede encontrarse en cremas hidratantes, pintalabios, desodorantes, antitranspirantes, etc. Un ejemplo de la utilización cosmética del aluminio es su presencia -en forma de clorhidrato de aluminio- en la mayoría de los antitranspirantes que se encuentran en el mercado. Sólo que si bien su acción astringente consigue reducir o inhibir el flujo de sudor también puede causar cáncer de mama al provocar la mutación de las células. Ello se debe al parecer a que al evitar la eliminación de toxinas a través de las axilas fuerza al cuerpo a depositarlas en las glándulas linfáticas que se encuentran bajo los brazos. Y tal sería la razón de que la mayoría de los tumores cancerígenos de mama se encuentren precisamente donde se encuentran esas glándulas. Hay sospechas fundadas acerca de su toxicidad. 

(Ojo con las famosas piedras de alumbre: son unas piedras que supuestamente eliminan el olor, pero cuidado que hay dos tipos y las dos tienen el mismo nombre comercial. La piedra natural, funciona como desodorante, eliminando las bacterias que causan el mal olor, y su composición es Potassium alum. La otra, es sintética, y funciona como un vulgar antitranspirante. Y en los ingredientes pone Ammonium alum, bien parecido... Osea,  que te pillas una piedra para no echarte desodorante y el pedrusco este te hace el mismo efecto, y tu vas de guay porque la has comprado en un herbolario.)

También se han realizado numerosos estudios -algunos de ellos incluso por la Organización Mundial de la Salud- sobre la relación entre el aluminio y el Alzheimer. Destacando el hecho de que en las autopsias realizadas a pacientes que padecían esa enfermedad se encontraran en sus cerebros grandes concentraciones de aluminio. Además gracias a esas investigaciones se sabe que el aluminio puede unirse al ADN y modificar su estructura así como alterar la actividad de los genes. Y su absorción se produce tanto por vía oral como a través de la piel. De ahí que los cosméticos que lo contienen sean una fuente de contaminación que se debe tener muy en cuenta.

Phenol y Phenyl

Fuertes desinfectantes en la medicina, se utilizan en cosmética como conservantes y colorantes. No son recomendables por ser un tóxico celular, que a largo plazo destruye las paredes celulares. Ejemplo de phenol:“nitrophenol”,”phenolphthalein”, “chlorophenol”. Ejemplo de sustancias con phenyl: “N-phenyl-PPhenylenediamine”, Phenylenediamine Sulfate”. Estos alcoholes son incorporados en productos de todo tipo pero especialmente en los enjuagues bucales. Vamos, que desinfectan que no veas, matan a todo bicho que pase por allí y de paso también destrozan las barreras defensivas de la boca.


Liberadores de Formaldehyd

Formaldehyd es un potente antimicótico multiuso. Nos lo encontramos tanto en la fabricación de materiales de construcción en los que impide el moho, como de muebles, en los que se utiliza para evitar hongos en la madera prensada, etc. Es altamente cancerígeno por inhalación, se acumula en las células dañando las membranas, causa malformaciones en fetos, irrita y envejece la piel. En principio, está prohibido en la cosmética, pero por su gran efectividad y economía, se han creado sustancias que no se consideran directamente formaldehydos, pero que lo liberan como si fuera un polizonte. Por un lado se las puede reconocer por llevar las sílabas Urea, como Diazolidinyl Urea, Imidazolidinyl Urea, Polyoxymethylene Urea (no confundir con Urea “a secas”, que es un derivado del ácido úrico, bueno para la piel). Por otro lado tenemos los conservantes químicos con las letras DM delante como DM y DMDM Hydantoin, o Dmhf. Dimethyl Oxazolidine es otro conservante liberador de formaldehyd a evitar en los productos.

Ftalatos

Los ftalatos son sustancias disolventes y suavizantes que se pueden encontrar con excesiva facilidad en cremas, esmaltes de uñas, perfumes, lacas de pelo y desodorantes. Y eso que el Parlamento Europeo prohibió su uso en la fabricación de juguetes que puedan meterse en la boca y en artículos de puericultura ya que se les relaciona con daños en los sistemas reproductor y endocrino así como con un aumento del riesgo de padecer asma y cáncer. Así al menos consta en algunos estudios; por ejemplo, en el realizado por la Universidad de Rochester (Estados Unidos) que señala que la exposición a estas sustancias está también ligada a un elevado riesgo de anomalías genitales en bebés varones. Pues bien, hay seis tipos de ftalatos que no se pueden usar ya ni en la fabricación de juguetes por razones de seguridad pero puede encontrárselos en diversos cosméticos. Revise las etiquetas y evítelos, especialmente los tres primeros que mencionamos. Hablamos del dietilhexiloftalato (DEHP), el dibutilftalato (DBP), el butilbenzilftalato (BBP), el diisononilftalato (DINP), el diisodeciloftalato (DIDP) y el dinoctilftalato (DNOP).

Sobre los ftalatos y los almizcles sintéticos usados en perfumes existe un informe de Greenpeace en el que analiza 36 marcas de colonia conocidas. El informe que se llama "Eau de toxicos" lo podeis ver aquí. Los resultados confirman que algunos almizcles sintéticos, sobre todo los almizcles policíclicos galaxoide (HHCB) y tonaloide (AHTN) y algunos ftalatos, especialmente el dietil ftalato (DEP), se utilizan ampliamente en la industria del perfume. Esto sugiere que el uso cotidiando de perfumes podría suponer una contribución sustancial a la exposición diaria de las personas a estas sustancias, algunas de las cuales ya se han identificado como contaminantes de la sangre y la leche materna humana. Además, crece el número de evidencias sobre las potenciales propiedades de disrupción endocrina de algunso almizcles y compuestos.

Parabenes

Parabenos, sustancias bacteriostáticas y fungicidas utilizadas en multitud de productos de belleza. Estas sustancias pueden imitar el comportamiento de los estrógenos y favorecer el crecimiento de tumores asociados a los niveles de éstos como es el caso del cáncer de mama. Lamentablemente los parabenos -en cualquiera de sus formas- se encuentran en más del 90% de los productos que permanecen en piel y en más del 70% de los que se enjuagan. Se pueden encontrar en forma de methylparaben, ethylparaben, propylparaben, butylparaben y otros.

Talco

Es una sustancia químicamente muy similar al asbesto o amianto, elemento conocido por provocar cáncer (especialmente de pulmón). El talco forma parte de numerosos productos cosméticos, entre ellos los maquillajes y los polvos para los bebés. Pero también se emplea para lubricar los condones. En este sentido, por ejemplo, ya en 1997 se publicó en la Revista Americana de Epidemiología que a largo plazo usar talco en la zona genital hace que el riesgo de padecer cáncer de ovarios aumente hasta un 60%. Además se sabe que tapa los poros de la piel y que impide sus funciones normales.

Y CON TODO ESTO, QUÉ HACEMOS?


Dicho esto, mi opinión es que lo  mejor es que cuantos menos productos usemos, mejor. Evidentemente el cambio es fuerte y quizá no podamos hacerlo de golpe, pero bueno, algunas orientaciones que pueden valer para ir poco a poco, serían:
  • Elegir productos que no tengan una lista interminable de ingredientes.
  • Evitar productos que prometen maravillas.
  • Evitar marcas en las que el sistema de distribución está inflado: las grandes empresas funcionan a
    base de dar lucrativos beneficios a representantes, distribuidores, subdistribuidores y revendedores en vez de invertir en la calidad de un producto. Cuanto más grandes son las campañas publicitarias, menos están invirtiendo en la calidad del producto.
  • Una marca que aparece constantemente en los anuncios pagados de los medios de comunicación, también delata, que su prioridad no es la inversión a largo plazo en calidad, sino la captación de clientes nuevos.
  • Ojo con el greenwashing: o engaño verde, que consiste en inducir a error a los consumidores en relación con las prácticas ambientales de una empresa o los beneficios ambientales de un producto.  Osea, por ejemplo ofrecer un producto "natural" o de "rosa mosqueta" y luego te vas a la lista de ingredientes y ésta aparece en último lugar, osea que a lo mejor lleva 0,001%, detrás de una pila de todos los que hemos comentado antes.
  • Finalmente, comprar productos cosméticos naturales de calidad y a poder ser artesanos ya que generalmente al ser realizados en pequeños lotes se suele apostar por la tradición, calidad y pureza de los ingredientes. A la vez se ayuda a fomentar la economía local al ser distribuidos normalmente de forma más directa en mercados y pequeñas tiendas.
Y bueno, poco a poco irnos desenganchando de este tipo de productos, que parecería que ya no sabemos vivir sin ellos. Y sí, claro que se puede. Y reencontrarnos con nuestros olores, nuestro tacto, que no es tan horrible como todas estas campañas pretenden hacernos creer sólo para que sigamos comprando...

Y para acabar, si a alguien le quedan ganas, os dejo con este video de Anie Leonard que explica muy bien cómo funciona el negocio de la cosmética.


martes, 17 de enero de 2012

El poder del discurso materno, de Laura Gutman

Me está encantando el último libro de Laura Gutman. Estoy descubriendo un montón de cosas interesantes que no lograba explicarme antes. Habla de la importancia que tienen las palabras que se dijeron de nosotros siendo niños, pues eso es lo que nosotros recordamos ahora, no tanto lo que realmente pasó. Y de la misma forma, las cosas que no se nombraron, es como si no hubieran existido y por eso puede que nos pase "algo" y no sepamos porqué.

Así que ya desde que nacimos, nos adjudicaron un personaje, que es el que nosotros luego hemos ido puliendo, sabiendo que al ser "eso" lo que se esperaba de nosotros, si lo hacíamos "bien" obtendríamos la aprobación y por tanto el cariño que necesitabamos. De esa forma, uno es el travieso, otra la tranquila, otro el listo, la caprichosa, el enfermito, el que grita, el que se queja, el que pasa desapercibido, la que protesta, el que no protesta, el bueno, el malo... (ojo, que también los supuestos piropos dichos con la mejor intención tienen trampa... si todo el día le están diciendo a uno que qué bueno es, cómo va a animarse un día a llevar la contraria o a decir "no"?, si todo el día le dicen lo obediente que es, cómo se atreverá un día a no dejar que su jefe le pise?)

Y claro, después de darme cuenta de todo esto... cómo quiero que sea mi actitud hacia mi hijo? voy a caer en ir por ahí diciendo que "es así" o " es asá"? Es tranquilo, es alegre, es un terremoto, es muy listo, es muy vago....??? Qué voy a hacer cuando vuelva a escuchar "qué bueno es"! Cómo gestionar la situación cuando alguien con todo el cariño le coloque este tipo de adjetivos junto con la palabra "eres"?

No quiero obligarle a comportarse de una manera o de otra para conseguir lo que se espera del personaje que le pongamos. No quiero crearle un personaje, quiero que pueda desarrollarse libremente conforme a sus necesidades y a sus descubrimientos, que pueda vivir en un equilibrio entre lo de dentro y lo de fuera, y no tapando lo de dentro para poder gustar afuera. Que sea lo que él quiera ser, no lo que queramos nosotros. Ojalá lo podamos hacer bien, no va a ser fácil...

Y dicho esto, os recomiendo leer el libro, y si no al menos escuchar esta charlita que hizo Laura Gutman en la presentación del libro en Buenos Aires, que no tiene desperdicio:














miércoles, 4 de enero de 2012

Qué de flores... me emocionais!

 Hace poco recibí unas flores de Cocolina de "Buceando en mí" que me emocionaron y repartí encantada en esta entrada. Siempre es bonito que alguien te regale unas flores, y más si es alguien a quien admiras...

Pero es que en los últimos días me han vuelto a regalar flores, y yo me he vuelto a emocionar. Porque además me pilla en un momento bastante sensible, peleandome con mis inseguridades, y porque otra vez llegan de personas a las que admiro, y me parece increíble.

Kiko, de "Tu papá te mima", tu blog se ha vuelto uno de los imprescindibles, te sigo y me encanta lo que escribes, leyendote nos sentimos menos raros en en este mundo que es la crianza con apego... resulta que dando una vuelta por tu blog voy y me encuentro por sorpresa con este regalito y es para mí un honor... muchas gracias tus palabras, encantada de tenerte por aquí, pasa y quédate, un beso gordo!

Noraya, de "El rumor de las libélulas", me has dejado de piedra, nena. Justo estaba buceando por tu blog descubriendo un montón de cosas, pensando cuánto me hacen reflexionar tus entradas, cómo me vienen de bien algunas de tus reflexiones en este momento vital en que he decidido que no quiero más vivir en guerra con el mundo, a la defensiva y no sé cómo hacerlo... Y zas, me encuentro con estas palabras tuyas... Si hasta se me han saltado las lágrimas! No te imaginas la ilusión que me ha hecho, muchas gracias linda! :)