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viernes, 17 de mayo de 2013

Gracias Diego por estos 25 meses


Han sido 25 meses maravillosos, Diego... inmejorables...
Han sido 25 meses compartiéndonos, disfrutándonos, sabiéndonos cómplices, mirándonos enamorados, encontrándonos en cada momento difícil para relajarnos, sabiéndonos en nuestra burbuja particular, donde no cabía nadie más...



Ha llegado nuestro momento. Y es bonito y triste a la vez... Triste porque se acaba esto tan maravilloso que nos ha unido tanto todo este tiempo. Bonito, porque la vida sigue y tú creces y yo cada día te quiero más si es que es posible...



Hoy siento que te haces mayor, pero estoy contenta y tranquila. Un poquito triste, sí, porque acaba una etapa preciosa... Pero empieza otra y seguimos juntos, de otra manera, y sigo aprendiendo contigo cada día... Te quiero muchísimo Diego, eres una personita maravillosa... me siento orgullosa de que me hayas elegido para ser tu madre.

Gracias Diego mi amor...

jueves, 9 de mayo de 2013

La madriguera: otra maternidad para un cambio global




https://lamadriguerareddecrianza.wordpress.com/


Porqué La madriguera? Porque creemos que hace falta más cuidado, más empatía, más responsabilidad, más consciencia, más amor hacia todas las personas y hacia todo lo que nos rodea.

Y porque creemos que ese cuidado es necesario desde el principio, hacemos nuestra la frase de Michel Odent: "para cambiar el mundo, primero hay que cambiar la forma de nacer". Porque en cada nacimiento un nuevo ser viene al mundo, y debemos recibirlo con el amor y respeto que se merece.

Y más aún, cuidemos a las mujeres, que gestarán y parirán a esas criaturas para que se sientan libres y empoderadas y capaces de esa gran tarea. Permitamos que sus embarazos sean conscientes y sus partos respetados. Y no les separemos, se necesitan mutuamente para que se de el vínculo de amor entre ellos.

Cuidemos también a esos niños, dejemos que sean niños y respetemos su ritmo evolutivo, sus inquietudes, sus intereses, sus necesidades físicas, emocionales y espirituales, protejamos su alegría y sus ganas de aprender.





Cuidemos el entorno en el que vivimos, en el que vivirán. La tierra no es un legado de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos. Seamos responsables, seamos conscientes de nuestras acciones, también las indirectas. Cada cosa que hacemos, que compramos, repercute a otros...

Cuidemos nuestra salud, nuestra alimentación, no nos creamos todo lo que nos venden. Recuperemos la conexión con nuestro cuerpo, no esperemos a que otros nos digan cómo nos sentimos, o qué tenemos que tomar para sentirnos bien. Valoremos qué intención mueve a cada información que nos llega.

Abramos los ojos, sólo así podremos ver qué está pasando, y sólo así podremos elegir salir de esta rueda loca y empezar a construir un mundo distinto.




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miércoles, 28 de noviembre de 2012

El nacimiento de Julia


El lunes 5 de noviembre, nada especial, como los días anteriores. Me encuentro bien, hago lo de todos los días, Javi ha cogido vacaciones porque ya me resulta cansado estar sola con Diego y para poder disfrutar de estos últimos días de ser tres, pero hacemos vida normal. Por la tarde nos vamos a merendar a Colmenar, nos zampamos un chocolate con unos amigos de la tribu hablando de cuánto faltará… vuelvo conduciendo como si tal cosa. Y nos acostamos como todos los días, incluso durmiendo a Diego en brazos cantando por el pasillo… Llevo unos cuantos días en que por las noches me dan contracciones más seguidas, la cosa se va preparando pero nada hace pensar que falte tan poco.

A las 4:30 de la mañana, me despierta una contracción, como tantas otras de estas noches de atrás. Esta duele un pelín más. Qué ganas de que sea ya el día… En el váter paso alguna más, vuelvo para la cama y noto un chorrillo que me llega hasta el tobillo. Casi no me lo creo… va a ser que sí que queda muy poco! Vuelvo a acostarme, le digo a Javi lo que ha pasado, y me vuelvo a dormir. No me preocupa si es o no es porque no tenemos que salir corriendo, sólo esperar…. 


6:30, otra vez, esta ya me duele. Me voy a levantar. Javi, porfa, monta el chiringuito. Hay que cambiar un colchón de habitación, preparar un radiador, y un montón de cosas que no he querido preparar antes. Toallas, absorbentes, agua, música, un reloj, unas velas, la pelota, el edredón, cojines… Vete a acostar con Diego y saca un rato más de sueño, yo me quedo ya aquí, cuando te necesite voy a buscarte…

7:00, Estoy temblando, no sé si de frío, de nervios o de la emoción, pero creo que es un poco de todo... Paso unas cuantas contracciones de paseo entre la habitación, el baño, la pelota… esto va en serio así que pongo un mensaje a la comadrona que vendrá, otro a mi tía que se vendrá a quedarse con Diego. El caso es que las contracciones duelen pero pasan rápido, son cada 8, 9 minutos… debe faltar aún bastante. Aunque la sensación que tengo es como de huesos… No quiero precipitarme metiéndome en la bañera para que esto no se pare, así que paso el rato entre la habitación y el baño, la pelota, la cama… no termino de encontrar la postura cuando vienen las contracciones, pero cuando se pasan me encuentro como si nada.

8:00, esto ya coge fuerza, llamo a Javi para que venga a estar conmigo. Las siguientes contracciones las encajamos juntos, ya duelen mucho, me cuelgo de él. Siguen siendo bastante separadas, así que seguimos pensando que aún falta… Además, entre las contracciones me encuentro casi como si nada, aún no sé qué es eso del planeta parto. Me da por pensar cómo sería si tuviéramos que salir corriendo a un hospital, cómo dolería eso en el coche, cómo me pondría nerviosa al llegar, la luz, las preguntas, la espera, la camilla, el tacto para ver cómo estoy, qué haríamos con Diego, cómo lo pasaría él, no entendería nada… Javi me dice que no piense esas cosas pero me gusta hacerlo, me reafirmo, me siento segura en mi cueva…

9:00, llega Mariluz, que se quedará con Diego cuando se despierte, se queda en el salón leyendo. Media hora después se despierta el peque y Javi lo lleva para abajo, nos esperarán jugando. Los pingüinos rusos le ayudan a entender lo que está pasando, Julia-pingüino sale de la tripa de mamá-pingüino J CULLAAAAAAA 



A partir de aquí, las contracciones empiezan a ser más fuertes. Noto cómo se mueven todos los huesos de mi pelvis. Me arrodillo en el colchón buscando una postura, me siento, me levanto, no paro de moverme… Javi se pone detrás y me abraza, me sostiene, me masajea la espalda, así pasamos un rato. De repente, un dolor mucho más fuerte, me doy la vuelta y me quedo a cuatro patas, arrodillada en el colchón y con las manos y la cara hundida en el sofá. Me quito los cascos con la música, me sobran. Más bien casi me los arranco de las orejas… Sigo perfectamente consciente, no entiendo qué es eso del planeta parto…

María, estás empujando!! Me dice… igual deberías quitarte el pantalón! Jaja, igual, sí… el radiador lleva un rato encendido así que ya no tengo frío.

El grito que pego se queda en el sofá, pero lo hubieran oído en pekín. Esto dura un rato, ya no son contracciones separadas. Grito con todas mis fuerzas, y me muevo escapando del dolor, siento que casi estoy reptando con la cara por el sofá. Noto que estoy empujando, no pienso lo que hago, sólo siento que mi cuerpo empuja. Se mueve solo. El dolor es fuerte, pero ya no debe quedar mucho. Los descansos son muy cortos. Noto la mano de Javi sobre el coxis, que se mueve cada vez que empujo.

De repente siento que me voy a partir en dos… y grito: no puedoooooo!!! Y oigo a Javi detrás de mí: María que sí que puedes!!, venga que ya le estoy viendo los ojos!! Tardo unos segundos en asimilar lo que me está diciendo… No me lo puedo creer, así que ya está aquí mi niña… qué rápido… y estamos solos… Pero dóoooonde están???? Grito. Ya están llegando, me dice…

Mi cuerpo sigue empujando, oigo a Javi: ya estoy viendo la nariz! Siento una emoción, una satisfacción, un poder, una fuerza, un amor, una ilusión indescriptibles… aquí estoy yo, pariendo a mi hija, en manos de su padre… nada más alejado de lo que fue el nacimiento de su hermano. Siento que me cura, que nos cura. Que está sanando aquellas heridas aún sin cerrar…

Ya tiene la cabeza fuera! Venga, otra más!! Y de repente, plasss!, ya está fuera, mi niña, en manos de su padre. Ha salido con la bolsa intacta. La bolsa que me hubieran roto en un hospital, la abre Javi con cuidado para darme a Julia. Casi no me lo creo, nunca pensé que fuera a ser tan rápido. Son las 10:50 del 6 de noviembre. Exactamente la misma hora a la que mi madre me parió a mí. 



Me siento con la espalda contra la pared, con mi niña en brazos, enseguida empieza a chupetear la teta. Seguimos a oscuras, sólo una pequeña lámpara de sal.

En ese momento llegan las matronas. Todo ha sido muy rápido y no les ha dado tiempo a llegar antes. Y yo siento que en realidad me alegro. Ha sido más bonito así. Subimos un poco la persiana, miran a la niña, está bien, tiene un color fenomenal y ya está buscando su teta. Me toca la tripa, dice que la placenta ya se ha desprendido así que cuando sienta ganas puedo empujar y así hago. Enseguida sale, 15 minutos después que mi nena. Me abrigan, nos dejan disfrutar de este momento… Entra Mariluz en la habitación, y detrás Javi, que había bajado a buscarlos, con Diego: Cullaaaaaaaaa… se me saltan las lágrimas de la emoción. De pensar en mi bebé de 19 meses que se hace mayor de repente, en cómo lo ha encajado, cómo lo ha entendido enseguida, no ha tenido que salir de casa, mamá tampoco se ha ido, hemos dormido juntos esta noche … Sólo Culla que estaba en la tripa ahora está fuera, como el pingüino. Taan natural…

Enseguida se van todos y nos quedamos Javi y yo con Julia en la habitación, alucinando, asimilando todo lo que ha pasado en tan poco tiempo. Asimilando que ya somos cuatro. Asimilando cómo ha sido, que lo hemos hecho solos… indescriptible. Y a la vez, tan natural, tan mamífero, tan increíblemente fácil, tan solo dejando hacer al cuerpo… Y aquí está Julia, sanando todas las heridas, las cicatrices del periné y las del alma. Era posible, y ella quiso que fuera así. Hasta el último momento cuando nos preguntaban cómo íbamos a hacerlo decíamos… será como ella quiera, nosotros lo vamos a preparar en casa pero ella decidirá al final… Y decidió en casa. Y ha sido maravilloso. Gracias Julia…

Al rato vuelven a entrar, tengo un pequeño desgarro superficial que cierran con un par de puntos. Recogen todo, me limpian, me ayudan a vestirme y bajo al salón con la niña en brazos. Nos recibe Diego: Culla, culla cullaaaaa!!!! No para de darle besos… y señalar su cara, su pelo, sus ojos, sus manos… mira, y toma teta!! Cómo tú! Enseguida se coge de la otra teta y yo me siento la mujer más feliz del mundo en la familia más bonita del mundo



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martes, 17 de enero de 2012

El poder del discurso materno, de Laura Gutman

Me está encantando el último libro de Laura Gutman. Estoy descubriendo un montón de cosas interesantes que no lograba explicarme antes. Habla de la importancia que tienen las palabras que se dijeron de nosotros siendo niños, pues eso es lo que nosotros recordamos ahora, no tanto lo que realmente pasó. Y de la misma forma, las cosas que no se nombraron, es como si no hubieran existido y por eso puede que nos pase "algo" y no sepamos porqué.

Así que ya desde que nacimos, nos adjudicaron un personaje, que es el que nosotros luego hemos ido puliendo, sabiendo que al ser "eso" lo que se esperaba de nosotros, si lo hacíamos "bien" obtendríamos la aprobación y por tanto el cariño que necesitabamos. De esa forma, uno es el travieso, otra la tranquila, otro el listo, la caprichosa, el enfermito, el que grita, el que se queja, el que pasa desapercibido, la que protesta, el que no protesta, el bueno, el malo... (ojo, que también los supuestos piropos dichos con la mejor intención tienen trampa... si todo el día le están diciendo a uno que qué bueno es, cómo va a animarse un día a llevar la contraria o a decir "no"?, si todo el día le dicen lo obediente que es, cómo se atreverá un día a no dejar que su jefe le pise?)

Y claro, después de darme cuenta de todo esto... cómo quiero que sea mi actitud hacia mi hijo? voy a caer en ir por ahí diciendo que "es así" o " es asá"? Es tranquilo, es alegre, es un terremoto, es muy listo, es muy vago....??? Qué voy a hacer cuando vuelva a escuchar "qué bueno es"! Cómo gestionar la situación cuando alguien con todo el cariño le coloque este tipo de adjetivos junto con la palabra "eres"?

No quiero obligarle a comportarse de una manera o de otra para conseguir lo que se espera del personaje que le pongamos. No quiero crearle un personaje, quiero que pueda desarrollarse libremente conforme a sus necesidades y a sus descubrimientos, que pueda vivir en un equilibrio entre lo de dentro y lo de fuera, y no tapando lo de dentro para poder gustar afuera. Que sea lo que él quiera ser, no lo que queramos nosotros. Ojalá lo podamos hacer bien, no va a ser fácil...

Y dicho esto, os recomiendo leer el libro, y si no al menos escuchar esta charlita que hizo Laura Gutman en la presentación del libro en Buenos Aires, que no tiene desperdicio:














jueves, 20 de octubre de 2011

El embarazo, segundo trimestre

Son demasiadas cosas que contar, he tenido que dividirlo en varias partes, la primera está aquí.

Durante cada semana del embarazo iba disfrutando de mi tripa, de verla crecer, de notar cómo se movía, me encontraba genial, físicamente y en todos los sentidos. Los problemas los relativizaba, el trabajo ya no me agobiaba, sólo estaba feliz de sentir a mi pequeñín creciendo cada día…


Así que llegamos a la eco de la semana 20 muy tranquilos, confiados de que todo iría bien. Nos fuimos a La Paz, la verdad es que después de pasar por la clínica del Viso, la planta de gine del hospital estaba bastante cochambrosa. Frío fue la sensación que me dió. Todo viejo, sensación de sucio, asientos incómodos en pasillos estrechos, muchas batas blancas, frías llamadas por megafonía, caras serias... Nuestro turno en el ecógrafo…

Me tumbo. Ni hola. Empieza a mirar, no me enseña la pantalla. Silencio sepulcral… me han dicho que es un tipo borde así que no me atrevo ni a preguntar. Tic, tac, tic, tac… empieza a dictar a su enfermera. Medidas, números, parámetros… “arteria umbilical única”. Cara seria. Miro a mi hermana, enfermera, que se ha colado con nosotros, también seria. “Ectasia piélica bilateral leve”. Más serios aún. La cara de mi hermana es un poema. La del médico también. Mierda, algo no va bien. Bueno, seguro que sólo es un susto, ya sabemos lo que les gusta asustar para curarse en salud… Nos dicen que estas dos cosas no tienen porqué ser nada, pero que juntas pueden significar alguna malformación. Glups. Glups, glups. No consigo tragar. Y entonces? Entonces, le recomendamos que se haga una cordocentesis. Cómo?? Bueno, una amniocentesis también valdría, da menos seguridad pero tiene menos riesgo. Ala, traga... (cordocentesis: “consiste en extraer sangre fetal mediante la punción del cordón umbilical del bebé guiada por ecografía a través del abdomen de la mamá”, total, nada…pincha en la tripa, llega hasta el saco, atraviésalo, localiza el cordón sin pinchar al niño que ya se mueve un montón, y pincha en el cordón resbaladizo acertando a dejar la aguja en el sitio adecuado… mira, se me pone mal cuerpo solo de pensarlo).

Bueno, pues vamos a pensarlo. Toma (y me alarga una eco 4D en papel, regalo de la casa). Buf, tengo un mal cuerpo que no veas. Ni me atrevo a preguntar más, lo hace mi hermana: perdona… es niño o niña? Niño. Gracias. Hasta luego. Un niño!, vamos a tener un pequeñín! Yo no lo he podido ver, pero Javi dice que lo veía precioso en la pantalla… Qué sensación tan rara, una pedrada en toda mi ilusión y a la vez, la carita de mi niño por primera vez, taan ricoo… mi cara debe ser un cromo.

Pasamos los tres un rato largo en la sala de espera, bueno, el pasillo de espera, pensando. No nos lo podemos creer. Empezamos a decir cosas, lo que se nos ocurre. Hipótesis, supuestos, imagínates, ysis, yonomelocreos… vaya rato. Al final, gracias a las gestiones de mi hermana, es posible hablar ya mismo con la gente de genética del hospital, que nos cuenten esto de las pruebas. Así conocimos a uno de los angelitos que hay por allí: la doctora Mansilla, todo empatía y claridad. Salimos un poco más tranquilos (si es que cabe la tranquilidad en este momento), haremos una amnio. No creo que pudiera llevar tranquila el resto del embarazo sin saber qué está pasando… Joder, una amnio, creía haberme despedido de ese fantasma hace ya unas semanas! Yo que no iba a hacerme casi pruebas lo estoy clavando!

Por suerte, somos “de la casa”. Todo va rápido. La amnio al día siguiente. Le tiendo el papel a la enfermera, mi mano no lo quiere soltar. Pase.

Entro en la sala del ecógrafo, me reciben 5 personas muy serias, una estudiante al mando, el médico detrás. Empiezo a llorar. Señora, si se va a poner así y aún no hemos empezado…, la prueba es difícil, piénseselo bien. Sigo llorando, ahora no sé si es más fuerte el miedo que tengo o las ganas de darle a este tío una patada en la boca. Me saltan todos los miedos, todos los prejuicios contra el hospital, no soy capaz de parar de llorar. Noto como entra la aguja, son muchas capas, me quedo petrificada llorando. Cierro los ojos, visualizo la aguja rompiendo la bolsa y se me pone un nudo en la garganta, veo a mi niño flotando, huyendo de esa cosa punzante. Deseo que no se estropee todo con esta prueba, no me lo perdonaría… Ya está. Salgo de la sala, me pongo a llorar a todo llorar, apoyada en una pared y mareada del shock, “no me lo perdonaría”… Me recoge una enfermera y me pasa a una sala y me dice que me tumbe. El corazón a 500 revoluciones. No noto a mi pequeño. Solo noto el nudo en la garganta.

Me dicen que repose unos días. Metida en la cama, sin moverme. Las horas no pasan. A veces no lo noto, y solo vuelvo a respirar cuando siento otra vez que está ahí. No hago otra cosa que mirar su cara en la foto que nos dieron y llorar. Tres días eternos, al tercero, ya no aguanto más. Hablo con mi hermana y me dice que va a pasar por la consulta de genética, me llama al rato: está bien. El primer análisis rápido está bien. Síndrome de Down y otros dos síndromes relativamente comunes descartados. Respiro, lloro, río, lloro... Espero unos días más en reposo, no quiero ni pensar en una fisura en la bolsa, me da pánico moverme.



Después de unos días, me siento con ánimos de ir a trabajar, así que el lunes me planto en la oficina, cuento mi periplo, “menos mal que ya ha pasado el susto”, ya puedo hacer vida normal… Esa noche, noto un poco de líquido… horror. La imagen de una fisura en la bolsa me retumba. Vuelve a mi cabeza el “no me lo perdonaría”. Así pasamos otra semana de reposo con el alma en un hilo, sustos a media noche,… y un dolor de cuerpo terrible de no cambiar de postura…

Después de todo, los días van pasando y la cosa va quedando atrás, los análisis finales salen bien. Parece que todo ha quedado en un susto. Joder que susto. Y ahí está la ectasia, que una vez descartadas las malformaciones, no se nos olvida que había un problemita en el riñón… bueno, ya parece un mal menor y además, lo normal es que se corrija solo durante el embarazo...

Las siguientes visitas con el gine del ambulatorio van de mal en peor. Chascarrillos cutres, “cómo que no te quieres hacer esa prueba?”, “no quiera usted tanta información”… Al final me hago la curva de la glucosa, a mi pesar. Pero se acabó. El ginesaurio se ha dejado ver… salimos por patas, cambiamos de sitio, nos vamos a Puerta de Hierro. Que si no, entre este tío y La Paz nos van a amargar el embarazo. Con lo bien que yo me encuentro y parece que va saliendo todo mal, cuando en realidad… no hay nada mal!. Seguiremos el tercer trimestre en Puerta de Hierro, pero ya nos ponemos en contacto con la matrona que nos llevará el parto en casa, no quiero más hospitales ni en pintura! Sólo quiero disfrutar de mi embarazo!

Las visitas con Anabel nos encantan, salgo empoderada, segura de mí misma, confiando en mi capacidad de gestar y parir, me dan fuerza. Qué distinto… Qué diferente forma de vivir el embarazo, entre miedos o disfrutando, menudo cambio… Qué maravilla es tener un hijo creciendo dentro! Ver la tripa crecer, sentirlo moverse, saber que se siente bien ahí…

Y aún queda más... continúa aquí.

martes, 11 de octubre de 2011

El embarazo, primer trimestre


Bueno, poco a poco me voy atreviendo con el tema por el que empecé el blog... ya he conseguido ponerme a contar mi embarazo, que es como una mala película de terror y suspense. He acabado con el primer trimestre y he acabado agotada, así que irá por fascículos... este es el primero:

Después de un par de años de espera, de tristezas e ilusiones, ansiedades, agobios, pruebas, citas para dentro de 4 meses en la seguridad social… al final había un bicho. Ureaplasma urealyticum era su nombre. Antibiótico unos días. Y ale, a la siguiente, dos rayas en el test.

A partir de ahí, comenzó la historia de nuestro embarazo, que da para escribir un libro pero que voy a intentar abreviar en unos párrafos…

Bueno, todo empezó un poco antes, con una infección de muelas. Ésta te la tienes que quitar. Así, antibiótico (madre mía, años sin tomar medicación y de repente sobredosis… cosas de la vida), radiografía… firme aquí si no está embarazada. Mire, no creo que lo esté, porque llevo dos años queriendo estarlo, pero ahora mismo no le puedo asegurar… bueno, entonces no podemos hacer esta radiografía, vuelva cuando le baje la regla… nunca volví. Eso sí, esta muela que sigue conmigo ha hecho que tenga que lavarme los dientes hasta después de comer un pistacho.

Bueno, pues cuesta creerlo después de tanto tiempo, pero es así… estoy embarazada. Toma y toma.

Después de lo de la otra vez, pasando de hacernos ecografías antes de la semana 11, total para qué… vamos a enfocar este embarazo con las mínimas intervenciones, nada más que las pruebas inevitables. JA. Ja, ja, ja.

Bueno, pedimos hora en el ambulatorio para la primera analítica, la del primer trimestre. Me la hacen. Me dan hora para el gine que me corresponde. No le conozco. Meto su nombre en internet y sólo salen sapos y culebras… ginesaurio a la vista… uf, qué pereza. Vale, llamo para pedir con el que he leído que es un poco mejor en ese centro de salud, y resulta que está de vacaciones, así que me dan hora para más adelante, pero me voy a tener que hacer la eco y el screening por el privado.


Semana 11, vamos a un ginecólogo privado en El Viso, él único que me da hora para una ecografía dos días después, varios mercedes a la puerta, la clínica del pijerío absoluto, la sala de espera más grande que toda mi casa, mola, me digo, total para eso pago el seguro. Bueno, 3 horas de espera para entrar a una consulta de 2 minutos. El colega, bien repeinado, con el ego bien arriba, moreno de rayos uva, barbilla alta de “las mujeres me necesitan” me hace dice que me va a hacer la eco pero que ellos la suelen hacer en la semana 12, no en la 11, le digo que qué bien, a ver cómo sale. Y después de hacérmela de mala gana y decir, bah, esto no vale para el screening, eso es la semana que viene, mira, no mide suficiente, “ya-te-lo-decía-yo” (ala, nuestro primer momento robado, la primera vez que lo veíamos, no pudimos disfrutarlo…). Y toma ecografía gratis, me podría haber preguntado, porque no me la habría hecho, imbécil. A cuántos ginecólogos piensas ir?, me dice… Y qué estas tomando? Y eso quién te lo ha mandado? Mandan cualquier cosa, y luego los problemas… vaya, no nos estamos gustando mutuamente, pero ya no hay vuelta atrás, necesito esa prueba. Quiero otra analítica, me dice. Pero si ya me hicieron una en el ambulatorio. No, esa no me vale, aquí queremos la nuestra. Otra analítica, ale. Todo doble, qué gasto más tonto. Y qué cabreo… empezamos bien con lo de las no-pruebas…

Semana 12, eco, todo bien, menudo alivio… y qué momento tan bonito, el enano saltando ya, no quería que lo midieran, jaja!. A los pocos días, volvemos a la consulta del ginepijo, a por los resultados, nos citan en otra mansión en el barrio de salamanca. Tumbese y descúbrase la tripa, me dice la enfermera. Para qué? Pues para una eco (la tercera en tres semanas). Ah, es que no quiero hacerme otra eco. Pues es que en esta consulta se hace ecografía cada vez que se viene, más o menos cada 3 semanas… (ostras, menudo negocio, eh?) Ya, pues que no quiero. Ah… no?... Ah... Ojos como platos. Ehhh… bueno… pero “bajo-su-responsabilidad”, eh?? Qué sí, que sí… que vale. Bueno, de esta me he librado… Tiene ahí MI analítica? Déjemela ver… No, no se la puedo dar, se la dará el doctor (Dios)… Joder con los pijos estos, no es mía la analítica? Entramos a la consulta, una habitación de 7x7 metros con cuadros de 2x2 y mesa de 2x3. Hombre, usted por aquí, pensé que no volvería… Pues ya ve… Bueno, la analítica está bien. El screening bien, riesgo “no-se qué-número”, va a querer anmiocentesis? Cómoooo??? Amniocentesis? (sí, cuarto y mitad, no te jode?) Hay algo mal? Qué riesgo es ese??? No, el riesgo es “no-sé-qué-número”, …es (…suspense…)… bajo… Ahhhh, uf, joder qué susto (cómo les mola asustar, eh? Usted lo que quiere es asustarme para luego salvarme? Parece que sí, a las mujeres que he conocido allí les encanta, “es majísimo”, “menos mal que le conocí, me casaría con él”, “mi parto guay, me programaron la cesárea porque en la semana 12 tenía la placenta previa”.… ufff, qué grima!) No, no la quiero. Ah, vale. Salimos de allí pitando.


Semana 13. Bueno, ha llegado el momento de conocer a mi “súper-ginecólogo-seguro-que-va-a-ser-guay” del centro de salud, le llevo todos los papeles acumulados hasta el momento. Le cuento mi vida. Comparado con el anterior, nos pareció simpaticote, graciosete… (no debe estar acostumbrado a que sus pacientes le hagan tantas preguntas, le debí resultar un ejemplar curioso, le debí hacer gracia, vamos) Nos da cita para dentro de unas cuantas semanas… bien! Bueno, no es el ginecólogo de mi vida pero para hacer el seguimiento y que me mande las pruebas ya está, nosotros estamos empezando a pensar en el parto en casa….

Continua aquí...

jueves, 29 de septiembre de 2011

Sátira del amamantamiento

Me ha parecido genial este texto que he leído en el blog de Cozybebe... (lo comparto, gracias Ana!)

Ay! qué diferente si amamantaran los hombres...! La verdad es que me he partido de la risa leyendolo, pero al rato se me ha quedado un regustillo amargo... no sé porqué... :L


En otro planeta, un hombre joven se preparaba para su primera experiencia sexual. Estaba nervioso, ya que nunca habia hablado con alguien que hubiera tenido éxito. Así que decidió preguntarle a algunos de sus amigos sobre sus experiencias.


"Yo quería hacerlo, de veras!" exclamó uno de sus amigos, "pero mi doctor me dijo que mi pene era demasiado pequeño".


"De veras?" interrumpió otro amigo, "pero si mi doctor me dijo que el mio era demasiado grande!"

"Yo también lo deseaba, pero resultó que no tenia suficiente para satisfacerla", dijo otro.

"Yo nunca quise. Es tan desagradable! Me sentiría como si fuese un animal o algo parecido. Yo se que dicen que el pene es el mejor, pero todas las mias fueron excitadas artificialmente y todas estaban contentas y satisfechas", dijo el más viejo en el grupo.


"Tu no te habías divorciado 7 veces?" le pregunto el joven.
"Si, pero eso no tuvo nada que ver", este le contestó.


"Yo escuche que uno tenía que prepararlo para hacerlo más fuerte antes de hacerlo...tu sabes, restregándolo con una toalla o algo así", dijo uno de los amigos.


"Y al principio no puedes hacerlo por más de unos minutos, o te laceras".


"Mi primo dijo que era extremadamente doloroso. Su pene se agrietó y sangró. El solo duró un par de días. Gracias a Dios que hoy tenemos alternativas" dijo el amigo que era demasiado pequeño.


"Yo tengo un amigo que si lo hizo", dijo uno, casi murmurando. "Pero a mi me pareció que era demasiado trabajo. Cada vez que le hablaba me parecía o que acababa de terminar o estaba a punto de hacerle el amor a su esposa. Yo le dije que era claro que no la estaba satisfaciendo o ella no lo pediría tan a menudo. Yo le dije que el la necesitaba suplementar con un vibrador. Pero el no quiso."


"Bueno, yo de veras que deseo tratarlo", dijo el joven.


"Bueno para ti!" le dijo su amigo que era demasiado grande. "Pero mantenla en un horario o te manipulará".


El joven estaba tan confundido que decidió hablarle a su médico sobre el asunto.

"Yo entiendo tu preocupación", le contestó el médico, colocando su mano sobre el hombro del joven.

"Muchos hombres, especialmente los primerizos, no pueden satisfacer las necesidades de sus mujeres con sus penes.

Tomar clases y leer libros no parece ser de ayuda. Luego de muchos esfuerzos la mayoría de los hombres simplemente no pueden.

Se le conoce como sindrome de poco pene. Yo sé que tu deseas tratar, y pienso que es formidable, pero dejame enviarte a casa con este vibrador por si acaso. Mira, es virado de un ángulo especial para asegurarte de que lo hagas en una posición semi-sentada".


El joven agradecido se llevo el vibrador a su casa y pensó en todo lo que le habían dicho. Cuando llegara el momento el estaba determinado a hacerlo de forma natural.


El estaba nervioso y excitado. Trató de hacer todo bien. Miró el reloj y paró exactamente en los minutos que le habían recomendado. El evento fué una humillante falla. Su mujer estaba frustrada y molesta. El no lo podía comprender. Hizo todo lo que le habían recomendado. Su compañera le dijo que lo amaba y que sus caricias eran suficientes, y que juntos aprenderían a hacerlo bien. Pero la segunda vez que ella mostró interés el joven pensó, "Solo esta vez usaré el vibrador. No puedo aguantar la idea de que ella se quede insatisfecha".


Pero nadie le había informado sobre el peligro de confusión de pene. Pronto ella desarrolló una preferencia por el vibrador y rechazó el pene por completo. De un modo, el lo prefirió así también. Si el necesitara salir de vez en cuando cualquiera la podría satisfacer.


Y aunque él escuchó que el debía aguantarla entre sus brazos cada vez, para promover el enlace, se le hizo cada vez más fácil dejarla en una esquina con el vibrador mientras el hacía sus diligencias.


Era importante para el mantenerse ocupado. Si dejaba pasar un tiempo para sentir, siempre se sentía triste. Ser un buen amante no era lo que el esperaba. El quería estar lejos de su mujer. El resentía sus demandas y se sentía que no era el adecuado para llenar sus necesidades. La cercanía que el había soñado nunca se desarrolló.


Un día el joven tomó suficiente valor para preguntarle a su amigo por el número del hombre que el conocía que lo había hecho.


"Hola" dijo el joven. "Me dió tu número un amigo. Deseo obtener información de como hacer el amor. No pude hacerlo con mi primer amante y si tuviese otra, me gustaría hacerle el amor yo mismo".


"Cuanto lleva tu relación", preguntó el hombre del teléfono.
"Solo unos meses", contestó tristemente el hombre.
"Te gustaría hacerle el amor a tu esposa ahora? Nunca es tarde!" le dijo el hombre.
"De veras tu piensas que puedo?" le preguntó el joven. Se sintió con esperanzas por vez primera en mucho tiempo.


Ellos hablaron un rato y el hombre lo invitó a las reuniones de La Cosa League (La Cosa es en ingles The Thing, que significa pene). La Cosa League era un grupo dedicado a proveer apoyo e información a hombres que deseaban hacerle el amor a sus mujeres.


El estaba asombrado de cuántos hombres estaban haciéndolo y estaba siendo apoyado por hombres que habían sobrepasado muchos obstáculos para satisfacer a sus esposas.


"Que necesito hacer?" dijo el joven bien determinado.
"Lo primero que debes hacer es deshacerte del vibrador". El joven no sabia como responder. Una roca de nervios se formó en su estomago. "No puedo..."
"Tu mujer va a protestar un poco, pero ser perseverante. Ella pronto se acostumbrará a tu cuerpo".
"Qué si no puedo satisfacerla?" preguntó el joven.
El líder le aseguró que aún si le tomaba un tiempo, con la práctica este no tendría ningun problema.
"Bueno, que tan a menudo, y por cuanto tiempo?"
"Mira las señales de ella" le respondió uno de los hombres. "Mira a tu mujer y no al reloj". Su mente viajaba mientras iba a su casa. Pensaba en todo lo que escuchó. Como es que nadie le habia hablado de esto antes? Parecía tan radical, pero de alguna forma le parecía bien.


Al principio su mujer no estaba interesada en cambiar. Ella le protestó cuando este le ofreció el pene. Lo rechazó en frío.


Pero con paciencia y perseverancia eventualmente lo aceptó. El estaba sorprendido que una vez ella lo aceptó parecía que no lo quería dejar ir. Nunca se había sentido tan orgulloso en toda su vida. Lo había logrado!
Le había hecho el amor a su mujer con su propio cuerpo!


La proxima vez que su mujer le pidió el vibrador él gentil y amorosamente le ofreció su pene. Ella protestó un poco pero rápido lo aceptó. El estaba más excitado que la primera vez. A el joven le había preocupado que la vez anterior fuese solo suerte, pero ahora creía que si lo podía hacer. Para su deleite, su mujer nunca pidió el vibrador de nuevo.


La transformación en su actitud hacia su mujer era remarcable. El joven nunca más resintió el hacer el amor a media noche.


Sentía un vínculo con ella que ni siquiera conocía. No quería que otras personas la satisfacieran, y no quería irse lejos de ella.


Su actitud sobre el mismo también había cambiado. Se sentía tan confidente y tan calmado. El no era inadecuado ni reemplazable.


Le dolía al pensar en todos los hombres que no conocían lo que el ya sabía. Pero se sentía más triste por las mujeres.


Mientras miraba a su mujer sobrevivir solo de su amor su entusiasmo por hacer el amor creció más y más.


Un día mientras hablaba con sus amigos alguien comenzó a hablar sobre lo último en vibradores. Ellos discutían los méritos de la nueva herramienta cuando el excitadamente dijo, "Nosotros tiramos el nuestro".
El cuarto se quedó silencioso.
"Qué?" preguntó el amigo con el pene muy pequeño.
"Hemos tirado el vibrador", volvió a repetir.
"Y que usan entonces?" preguntó su amigo con el pene muy grande.
"Yo le hago el amor yo mismo", le contestó el joven.
"Duele mucho?"
"Te arrepentirás".
"O no! No te estarás juntando con esos fanáticos de La Cosa League?" , preguntó su amigo que no podía.
"No son fanáticos", dijo calmadamente el joven. "Ellos me dieron mucha buena información. Estoy contento con mi decisión".


Los hombres se echaron a reír. "Lo próximo que escucharemos es que va a dejar de afeitarse", bromeó el divorciado.
"O la va a dejar dormir en su cama", bromeo otro.
"Tu si que lo has hecho ahora", dijo el del muy pequeño.
"Que harás si te tienes que ir por un tiempo? Y debes desear que no comience a morder!"
"Preparate a perder tu vida." , le advirtió el divorciado.
"Tu cerebro se convertirá en cebada".


El joven pensó en todo esto y se rió dentro de si. El no sentía que estaba perdiendo nada, especialmente cuando miraba todo lo que había ganado.


"Sabes, creo que a mi me gusta tanto como a ella".
"Hombre, tu si que eres radical".


Traducción del inglés por Carmen Cabrer
Escrito por Janis Honea (701) 582-2822 Winter 1997, Volume 48
"No me había reido tanto desde que leí el libro Breastfeeding Matters de M. Minchin. " (Carmen)

Ains... hay algo comparable a esta sensación?:

lunes, 26 de septiembre de 2011

A esto lo llaman conciliar...

Menos mal que con el sueldo del Pirata podemos vivir los tres... (por ahora)
Menos mal que en agresta  tenemos un par de meses de baja extra...
Menos mal que en la coope no hay ninguna objección a que coja una excedencia...

La garrapatilla tiene ya 6 meses y yo sigo en casa con él... Pero es que se me pone un nudo en el estómago como a Ira cada vez que pienso que mi peque podría estar metido en una guardería, y yo delante de un ordenador, solo pensando el uno en el otro...

Después de 3 meses que el peque ha estado ingresado en el hospital durante los cuales yo he tenido permiso pero el Pirata no..., ah, porque se deben pensar que una sola persona es capaz de sobrellevar la estancia de "nada incluido" durante 3 largos meses de ingreso de un bebé recién nacido, bueno mujer, pero si no hace falta que estés aquí todo el día, ya estamos nosotros, tú lo que tienes que hacer es descansar... (comoloyes), pues claro, ha tenido que cogerse la mitad de mi baja, todo lo que ha podido, osea 2 meses más o menos para poder estar conmigo, para que yo no estuviera sola en la pelea diaria con el personal sanitario, para que yo pudiera dormir algunas horas, para llevar y traer comidas... Bueno, pues después de 3 meses de ingreso sin haber disfrutado de nuestro hijo en casa, a mí me quedan 2 mesinos de baja, (dos!). Y su papi que tuvo que gastar la mitad de sus vacaciones en una lujosa estancia hospitalaria...

Hace un mes que mi niño se hubiera tenido que empezar a quedar en una guardería, y a mí... es que me da la risa, vamos. Quesque me empiezo a reír y no paro. Vamos, que se necesita maquinaria pesada para venir y separarnos, oiga. Y que la echaremos larga. Bendita excedencia...

Eso sí, medallas en conciliación, las que quieras. Va y dice el Valeriano que "para alcanzar la conciliación entre la vida laboral y personal en España, "todos" los niños deben estar escolarizados "inmediatamente" después de nacer. "Si tuviera que elegir una sola medida por encima de todas las demás para estimular la igualdad y, al mismo tiempo, la eficiencia de una economía, la capacidad, la producción y la riqueza a medio y largo plazo, esa sería que todos los chicos pudieran estar escolarizados inmediatamente después de su nacimiento". Yo es que me troncho. Mira que le contestaría, pero es que no lo haría mejor que Violeta, o Ileana, o Louma, o Mónica, o Vivian, o Silvia, o tantas otras...

Lo que sí podemos hacer es empezar a luchar juntas para que esto cambie. Solo hay que empezar a organizarse, y ya lo estamos haciendo aquí! Unete y luchemos juntos por una CONCILIACION REAL YA!



domingo, 18 de septiembre de 2011

El maltrato sutil

Aquí dejo un pequeño video que me ha encantado...
Me llama la atención cómo recibimos este mensaje desde pequeños, sin darnos cuenta, tantas veces, de boca de la gente, en la tele, las revistas, la publicidad infinita... a veces incluso de gente muy cercana que nos quiere... Cuántas veces este mensaje nos pasa inadvertido... Bueno, el primer paso es darse cuenta para empezar a dar la vuelta, no?
Me quedo con la frase final... :)