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jueves, 9 de mayo de 2013

La madriguera: otra maternidad para un cambio global




https://lamadriguerareddecrianza.wordpress.com/


Porqué La madriguera? Porque creemos que hace falta más cuidado, más empatía, más responsabilidad, más consciencia, más amor hacia todas las personas y hacia todo lo que nos rodea.

Y porque creemos que ese cuidado es necesario desde el principio, hacemos nuestra la frase de Michel Odent: "para cambiar el mundo, primero hay que cambiar la forma de nacer". Porque en cada nacimiento un nuevo ser viene al mundo, y debemos recibirlo con el amor y respeto que se merece.

Y más aún, cuidemos a las mujeres, que gestarán y parirán a esas criaturas para que se sientan libres y empoderadas y capaces de esa gran tarea. Permitamos que sus embarazos sean conscientes y sus partos respetados. Y no les separemos, se necesitan mutuamente para que se de el vínculo de amor entre ellos.

Cuidemos también a esos niños, dejemos que sean niños y respetemos su ritmo evolutivo, sus inquietudes, sus intereses, sus necesidades físicas, emocionales y espirituales, protejamos su alegría y sus ganas de aprender.





Cuidemos el entorno en el que vivimos, en el que vivirán. La tierra no es un legado de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos. Seamos responsables, seamos conscientes de nuestras acciones, también las indirectas. Cada cosa que hacemos, que compramos, repercute a otros...

Cuidemos nuestra salud, nuestra alimentación, no nos creamos todo lo que nos venden. Recuperemos la conexión con nuestro cuerpo, no esperemos a que otros nos digan cómo nos sentimos, o qué tenemos que tomar para sentirnos bien. Valoremos qué intención mueve a cada información que nos llega.

Abramos los ojos, sólo así podremos ver qué está pasando, y sólo así podremos elegir salir de esta rueda loca y empezar a construir un mundo distinto.




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martes, 20 de septiembre de 2011

Alucinando con el enano

Pues resulta que el otro día buceando en la blogosfera maternal me topé con esta entrada en el blog de Mimos y Teta sobre el control de esfínteres.
Mi pequeño tiene 5 meses y medio (¡cinco meses y medio!) y yo por ahora no me voy a incorporar a trabajar así que con algo de escepticismo pero mucha ilusión decidí probar... y estoy a-lu-ci-nan-do.

Os animo a leer la entrada, pero más o menos un mini-resumen sería este:
"...Un bebé normal y con buena salud es totalmente consciente de las funciones fisiológicas de eliminación de su cuerpo y puede aprender a responder a ellas desde muy pequeño. Utilizando pañales, le condicionamos y, entonces, le enseñamos a ir en ellos. Más adelante deberá desaprenderlo, y esto puede confundirle y ser la causa de una experiencia muy desagradable.

Un bebé hace todo lo que puede para comunicar esta conciencia de lo que le ocurre, pero, si no escuchamos, dejará de hacerlo y gradualmente perderá la conexión con sus funciones fisiológicas. Se le condiciona a no preocuparse y a aprender que queremos que use el pañal como inodoro...","...es un trabajo en equipo, algo que hacéis juntos a través de una comunicación muy estrecha y con confianza mutua. No es algo que estás haciendo a tu bebé y no es algo que él pueda hacer sin ti. Si tienes fuerza de voluntad y puedes, y tu bebé está sano, el bebé está listo para empezar..."

Pues bien, ahora paso a relatar lo que llevo viendo estos tres días que llevamos haciendo esto.
Nada más leerlo, esa misma tarde, puse al pequeñajo en vilo sobre la palangana, hice bssssbssssbssssbsss, et voilà!! 
Se me salían los ojos de las órbitas y pensé... qué casualidad, qué bueno!.
Cuando 4 o 5 veces hasta la cena repetimos este proceso y cada vez que lo ponía hacía pis, empezamos a pensar que esto realmente funciona.
Esa misma noche, mojó algo el pañal, pero por la mañana cuando empezó a bracear y a dar vueltas en la cama me lo llevé al baño y... premio! Su primera caca en palangana, juas! Su padre no daba crédito!

Ayer en todo el día no mojó un solo pañal, ni siquiera en los paseos de casi dos horas que dimos por la calle.

Y seguimos alucinando, porque esta mañana, a las 6 de la mañana después de toda la noche mamando a ratitos, se ha empezado a mover y al llevarlo, sorpresa, un pis gigante y el pañal, seco! Y a las 7, premio igual que la mañana anterior!!

Vamos que solo llevamos 3 días pero es que no ha mojado un pañal desde el primer momento... 

Después de darle vueltas, la verdad es que tiene sentido... de la misma manera que se nos presiona para que compremos leche de fórmula (que la de mami no da beneficios a ninguna empresa), pues dodot & company nos han hecho creer que nuestros niños no saben controlarse, y que les necesitamos! Nos creemos que mean de forma continua en el tiempo, y... no! Mean igual que nosotros, después de comer, después de una siesta... Nos han hecho engañarles con un pañal que no les permite notar que están húmedos y les hacemos aprender que queremos que hagan pis ahí, y descontrolen sus esfínteres cuando ellos ya los controlan. Y luego, claro, toca enseñarles a re-aprender algo que ya sabían.

Y es que ultimamente me ando (me ando, juas! me ha salido sin querer!) haciendo muchas preguntas, no me creo nada de lo de "es así de toda la vida", "en mis tiempos se hacía así" y cosas de esas. 

Y en ese sentido, los brazos, la lactancia, el colecho... todas esas cosas en que vamos llevando la contraria a la mayoría por permitir que sean nuestro bebé, nuestros instintos y la naturaleza quienes nos dirijan, son más conocidos, aún siendo minoritarios ya hay un fuerte movimiento en esto que es la crianza con apego.
Pero... y si con los pañales pasara lo mismo?
Para quién son cómodos los pañales? Para los niños seguro que no...
Cuánto dinero gastamos en pañales? Menudo chollo...
Cuánta basura generamos? Ufff
En este sentido hay ahora un empuje fuerte de los pañales de tela, pero, y si podemos ir más allá?
Nosotros estamos decididos a probarlo, y por ahora, en tres (3!) días, ya estamos alucinando con nuestro pequeñajo de cinco meses y medio...

domingo, 18 de septiembre de 2011

El maltrato sutil

Aquí dejo un pequeño video que me ha encantado...
Me llama la atención cómo recibimos este mensaje desde pequeños, sin darnos cuenta, tantas veces, de boca de la gente, en la tele, las revistas, la publicidad infinita... a veces incluso de gente muy cercana que nos quiere... Cuántas veces este mensaje nos pasa inadvertido... Bueno, el primer paso es darse cuenta para empezar a dar la vuelta, no?
Me quedo con la frase final... :)

domingo, 11 de septiembre de 2011

Mi nuevo maestro

"10 cosas que he aprendido de mi hijo es un carnaval de blogs cuyo propósito es hacernos reflexionar, compartir, reír, emocionarnos y facilitarnos una mirada en retrospectiva acerca de cuánto hemos aprendido desde que emprendimos el camino de la maternidad."

10 cosas que he aprendido de mi hijo


Hacía tiempo que no iba a clase a aprender, y resulta que de un tiempo a esta parte he descubierto al mejor maestro que he tenido nunca. Y me lo he encontrado bien cerca! Cada día este pequeñín me enseña cosas que me dejan alucinada...
  • Estoy aprendiendo a vivir en el presente. No importa si hace un rato reíamos o llorábamos, no sabemos qué pasará en dentro de un rato, estoy aprendiendo a disfrutar de ESTE momento.
  • Estoy aprendiendo a vivir la vida desde cero, conociendo los impulsos más instintivos, las necesidades más vitales, y aprendiendo a descartar esas otras absurdas "necesidades" que tengo aprendidas.
  • Estoy aprendiendo, aunque cuesta, a vivir sin prejuicios. Cada día aprendo de su mirada limpia hacia todo y todos.
  • Estoy aprendiendo a confiar de verdad en nuestra naturaleza, la suya y la mía. No en reglas, costumbres, consejos ni relojes.
  • Estoy aprendiendo la necesidad que tenemos de tejer redes y vivir en tribu, y lo difícil que es hoy en día (y eso a su vez me ha llevado a aprender que es posible no ser informática y tener un blog, juas) 
  • Estoy aprendiendo a valorar las cosas más pequeñas, las que uno ya no se fija, pues pueden encerrar grandes sorpresas.
  • Estoy aprendiendo a mirar las cosas desde la perspectiva de quien no las conoce. Las formas y colores que no veía porque estaban escondidas, como la locura de mirar el contraste de un árbol con el cielo.
  • Estoy aprendiendo canciones por un tubo.
  • Estoy aprendiendo a priorizar lo importante y no lo urgente.
  • Estoy aprendiendo a superar mis propias limitaciones. Por él soy capaz de llegar muy lejos, mucho más de lo que hubiera imaginado. No hay perezas, no hay "no puedos", no hay verguenzas, no permito ningún "es pequeño, no pasa nada", ni "total es un momento, luego no se acordará", ni "mujer no es para tanto", no hay complejos por ser "exagerada", "maniática", "rara", ni por "malcriarlo", "dejar que se acostumbre" a mis brazos, a dormir con nosotros, a que sea él quien marque nuestro ritmo. Cada día más me siento como una leona con su cachorro y me gusta.
  • Estoy aprendiendo que puedo seguir aprendiendo cada día cosas nuevas sólo estando a su lado.

Una flor roja con el tallo verde

Ahí va un relato que he leído y me ha gustado, de una flor roja con el tallo verde:

"Una vez un niño fue a la escuela. Él era bien pequeño. Y la escuela era bien grande. Una mañana, cuando hacía poco que él estaba en la escuela, la maestra dijo:
¨ Hoy vamos a hacer un dibujo.
¨ Bien –pensó él.
A él le gustaba dibujar. El podía hacer todas las cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y barcos..., y tomó su caja de lápices y comenzó a dibujar. Pero la maestra dijo:
¨ ¡Esperen! ¡No es hora de comenzar!
Y él espero hasta que todos estuviesen preparados.
¨ ¡Ahora! –dijo la maestra- Vamos a dibujar flores.
¨ ¡Bueno! –pensó el niño.
A él le gustaba dibujar flores con lápiz rosa, naranja, azul. Pero la maestra dijo:
¨ ¡Esperen! Yo les mostraré cómo se hacen. ¡Así! –dijo la maestra, y era una flor roja con tallo verde.
¨ ¡Ahora sí! – dijo la maestra -. Ahora pueden comenzar.
El niño miró la flor de la maestra y luego miró la suya. A él le gustaba más su flor que la de la maestra. Pero él no reveló eso. Simplemente guardó su papel e hizo una flor como la de la maestra. Era roja, con el tallo verde.

Otro día, cuando el niño abrió la puerta de afuera, la maestra dijo:
¨ Hoy vamos a trabajar con plastilina.
¨ ¡Bien! –pensó el niño.
El podía hacer todo tipo de cosas con plastilina: víboras y muñecos de nieve, elefantes y rabitos; autos y camiones... Y comenzó a apretar y amasar la bola de plastilina, pero la maestra dijo:
¨ ¡Esperen! No es hora de comenzar. Y él esperó hasta que todos estuviesen preparados.
¨ ¡Ahora! –dijo la maestra- nosotros vamos a hacer una víbora.
¨ Bien, pensó el niño. A él le gustaba hacer víboras. Y comenzó a hacer unas de diferentes tamaños y formas. Pero la maestra dijo:
¨ -¡Esperen! Yo les mostraré cómo hacer una víbora larga.
¨ Así! –dijo la maestra.
¨ Ahora pueden comenzar
El niño miró la viborita de la maestra. Entonces, miró las suyas. A él le gustaban más las suyas que las de la maestra. Pero no reveló eso. Simplemente amasó la plastilina, en una gran bola e hizo una viborita como la de la maestra. Que era una viborita larga.
Así luego el niño aprendió a esperar y a observar; y a hacer cosas como la maestra, y luego él no hacía las cosas por sí mismo.

Entonces sucedió que el niño y su familia se mudaron para otra casa, en otra ciudad y el niño tuvo que ir a otra escuela.
Y justamente en el primer día, que él estaba allí, la maestra dijo:
¨ Hoy vamos a hacer un dibujo.
¨ Bien –pensó el niño. Y esperó a la maestra para que le dijera cómo hacer. Pero ella no dijo nada, apenas andaba por el salón. Cuando se acercó al niño, ella dijo:
¨ ¿Tú no quieres dibujar?
¨ Sí –dijo el niño-. Pero ¿qué vamos a hacer?
¨ Yo no sé, hasta que tú lo hagas –dijo la maestra.
¨ ¿Cómo lo haré? –preguntó el niño.
¨ ¿Por qué?- dijo la maestra- De la manera que tú quieras.
¨ ¿Y de cualquier color? –preguntó él.
¨ De cualquier color –dijo la maestra-. Si todos hiciesen el mismo dibujo y usasen los mismos colores, ¿cómo yo podría saber quién hizo qué, ¿y cual sería de quién?.
¨ Yo no sé- dijo el niño. Y comenzó a hacer una flor roja, con el tallo verde."
Por Helen Buckley

Y es que me ha llegado este texto, porque yo misma también me veo reflejada como fruto de esta educación que pretende hacernos a todos iguales, domesticarnos, no enseñarnos a pensar, a ver las cosas con ojos críticos, a preguntarnos, a desarrollar nuestras capacidades individuales...

Lo del dibujo puede parecer una exageración, pero es que si yo me pongo en situación de pintar una flor para un niño, me saldría... una flor roja con el tallo verde!! Y... cómo dibujar una casa? Pues muy fácil, un cuadrado, un tejado triangular encima, una puerta, una ventana, un caminito serpenteante, un sol y un árbol... no? Espero ser capaz de no coartar la imaginación y la creatividad de mi hijo, y dejar que sea él quien me enseñe muchas formas de dibujar flores y casas, y otras cosas que no sean flores y casas... Porque a mí lo primero que me sale es esto (suena?):